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Historia del derecho civil: las naciones que construyeron sus bases

Historia del derecho civil: las naciones que construyeron sus bases

Foto: Michael Steven Mejía Ospina, experto en Gestión comercial y de negocios de la UNAD, y Defensor de derechos humanos. Columnista invitado cambioin.com

Por: Editor en Jefe - Publicado en mayo 30, 2026

Por Michael Steven Mejía Ospina

Activista, Panelista, Defensor de Derechos Humanos, Miembro de Amnistía Internacional, Abogado Empírico, Estudiante de Ciencias Políticas, Homologando Derecho en la Universidad Americana. Columnista invitado cambioin.com

 

Advertencia: los comentarios escritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete a este medio de comunicación digital.

 

Hoy vamos a hacer un recorrido por la historia del derecho civil, una rama fundamental que rige las relaciones entre las personas, sus bienes, sus obligaciones y sus familias. A lo largo de los siglos, varias naciones han dejado una huella imborrable, creando normas y sistemas que aún hoy guían a millones de personas en todo el mundo. Vamos a conocer cuáles han sido las grandes referentes y cuál es su aporte:

 

Italia: La cuna del derecho moderno

 

Italia es sin duda el origen de gran parte del conocimiento jurídico que conocemos hoy. Aquí nació el derecho romano, el cual se convirtió en la base sobre la que se construyó todo el derecho civil continental. Hace más de mil quinientos años, durante el siglo VI d.C., el emperador Justiniano I ordenó recopilar, ordenar y sistematizar todas las normas y principios del derecho romano, dando lugar a una obra que se conoce como el Corpus Juris Civilis. Este trabajo fue la piedra angular que permitió que el conocimiento jurídico se conservará y se transmita a las generaciones siguientes.

 

Durante la Edad Media, las universidades italianas se convirtieron en centros mundiales de estudio. Destaca especialmente la Universidad de Bolonia, que fue la primera en abrir sus puertas y donde se enseñaba y profundizaba en el derecho romano. Desde allí, los conocimientos viajaron por toda Europa, formando a generaciones de juristas que tomaron esas ideas como base para crear sus propias leyes.

 

Francia: El inicio de la codificación moderna

 

Si hablamos de leyes ordenadas, claras y accesibles, Francia ocupa un lugar destacado. En el año 1804 se promulgó el que se conoce como el Código Napoleónico, una obra que marcó un antes y un después en la historia del derecho. Fue uno de los primeros códigos civiles modernos y se caracterizó por ser sencillo, claro y pensado para que cualquier persona pudiera entenderlo, no solo los expertos.

 

Su principal valor fue que se basó en el principio de igualdad ante la ley y en la seguridad jurídica. Gracias a su estructura y calidad, este código se extendió por gran parte de Europa, así como por países de América Latina, África y Oriente Medio. Su modelo sirvió de inspiración a decenas de naciones que quisieron organizar sus propias leyes privadas tomando como referencia este trabajo excepcional.

 

Alemania: La profundidad del conocimiento jurídico

 

Más adelante, a principios del siglo XX, Alemania aportó una obra maestra que transformó la forma en que se entiende el derecho civil. En 1900 entró en vigencia el Bürgerliches Gesetzbuch, conocido como BGB. Se considera una de las codificaciones más elaboradas y profundas de la historia, ya que se basó en un riguroso trabajo teórico y conceptual.

 

Este código aportó avances importantes en áreas como las obligaciones, los contratos y la propiedad, y su estructura tan bien definida permitió que fuera muy útil para la interpretación y aplicación de las normas. Su influencia llegó a lugares tan lejanos como Japón, Corea del Sur y otros países de Europa, convirtiéndose en una referencia obligada para quienes quieren desarrollar sistemas legales sólidos y fundamentados.

 

Suiza: La innovación y la adaptabilidad

 

Suiza también tiene un lugar especial en esta historia. En 1907 se aprobó su Código Civil, el cual fue pionero por una razón muy importante: fue el primero en unir en un solo texto tanto las normas del derecho civil como las del derecho comercial. Esta unión permitió tener un sistema más completo y ordenado.

 

Además, se destacó por ser una norma flexible y fácil de adaptar a los cambios de la sociedad con el paso del tiempo. Por eso, se convirtió en una referencia clave para muchos países que buscaban modernizar sus propias leyes y crear sistemas que funcionan bien tanto para la vida cotidiana como para las actividades económicas.

 

España y Portugal: La expansión de las normas

 

No podemos olvidar el papel fundamental que cumplieron España y Portugal en la difusión del derecho civil. Gracias a sus procesos históricos, llegaron a gobernar sobre grandes territorios en América Latina, África y Asia. Allí llevaron sus propias normas, que se basaban en el derecho romano y en el derecho canónico, y que sirvieron de base para la creación de los sistemas legales de numerosos países de estas regiones.

 

Por eso, en muchas naciones de habla hispana y portuguesa, aún hoy se pueden reconocer principios y normas que tienen su origen en las leyes que se crearon en la Península Ibérica hace muchos siglos.

 

Como vemos, el derecho civil no surgió de un solo lugar ni de un solo momento: es el resultado del trabajo, el conocimiento y la experiencia de muchas naciones a lo largo de la historia. Cada una aportó algo distinto, y gracias a eso hoy contamos con un sistema que nos permite organizar la vida en sociedad, resolver conflictos y garantizar los derechos de todas las personas.

 

Espero que este recorrido les haya servido para entender mejor de dónde venimos y cómo se han construido las normas que nos rigen. Nos seguimos leyendo en la próxima entrega, con más temas interesantes sobre el mundo del derecho.


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