Foto: Michael Steven Mejía Ospina, experto en Gestión comercial y de negocios de la UNAD, y Defensor de derechos humanos. Columnista invitado cambioin.com
Por: Editora melissa guzman - Publicado en julio 02, 2026
Por Michael Steven Mejía Ospina
Activista, Panelista, Defensor de Derechos Humanos, Miembro de Amnistía Internacional, Abogado Empírico, Estudiante de Ciencias Políticas, Homologando Derecho en la Universidad Americana. Columnista invitado cambioin.com
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El fútbol es mucho más que un juego: es un lenguaje universal que une a personas de diferentes países, culturas y creencias. Pero cuando la emoción se desborda y se convierte en agresión, como sucedió recientemente en el Estadio Azteca durante el partido entre México y Ecuador, donde un equipo de prensa ecuatoriano sufrió agresiones al término del encuentro por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, nos enfrentamos a una situación que nos debe dejar a todos reflexionando.
Los periodistas tienen la importante labor de llevar la información hasta nosotros, de contar las historias que suceden en y fuera de la cancha. Que puedan hacerlo en condiciones de seguridad no es un lujo, es un derecho. Ver cómo uno de ellos recibe un impacto en el rostro mientras su compañera denuncia en directo lo que está sucediendo es una imagen que nos debe molestar a todos los que amamos este deporte.
Es fundamental dejar claro que los actos de unos pocos no definen a toda una afición ni a todo un país. México tiene una pasión futbolística enorme y miles de seguidores que viven el deporte con respeto, al igual que Ecuador y cualquier nación que ama el balón. Lo que pasó no representa el espíritu del Mundial, un evento que debe ser sinónimo de unión y alegría.
Esperamos que las autoridades actúen con celeridad, que se identifiquen a los responsables y que se tomen medidas para que situaciones como esta no vuelvan a repetirse. El fútbol nos une, no nos debe dividir ni hacer daño.
¡Hasta la próxima, amigos!
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