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Murió después que le aplicaron una inyección, en una droguería en Ibagué

Video: Denuncia recreada con IA, por el grupo creativo de cambioin.com

Por: Editor en Jefe - Publicado en septiembre 17, 2026

La familia de un hombre de 55 años, residente en la comuna seis de Ibagué, radicaron ante la Secretaría de Salud, una denuncia contra una droguería ubicada en la comuna seis de la capital del Tolima, porque luego que le aplicaron una inyección, falleció. La hija de la víctima, relató la historia completa para cambioin.com.

 

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Por: Editor Local. cambioin.com

 

A continuación se transcribe la denuncia realizada por la familia, para cambioin.com:

 

Alerta en Ibagué: familia denuncia muerte de un hombre tras presunta inyección aplicada en droguería que sigue funcionando sin visita sanitaria.

 

Familiares de Juan Carlos Urueña Pérez aseguran que radicaron quejas ante la Secretaría de Salud Municipal y Departamental, pero hasta la fecha no conocen medidas efectivas. Piden intervención urgente para evitar que otras personas puedan estar en riesgo.

Una grave denuncia tiene en alerta a una familia ibaguereña y debería encender las alarmas de las autoridades sanitarias del Tolima.

 

El señor Juan Carlos Urueña Pérez, de 55 años, falleció el pasado 25 de agosto de 2026, apenas cinco días después de haber recibido, según denuncia su familia, una inyección intramuscular en la droguería Megasalud, ubicada en la carrera 23 N.º 64-07, barrio Ibagué 2000, en la ciudad de Ibagué.

 

De acuerdo con la queja presentada ante las autoridades, el señor Urueña Pérez acudió el 20 de agosto de 2026 al establecimiento por síntomas gripales. Allí, presuntamente, una persona identificada únicamente como “Luz” le habría aplicado una inyección en la región glútea, consistente en una combinación de diclofenaco con dexametasona, sin que hasta el momento la familia tenga claridad sobre la existencia de una fórmula médica externa, la identificación completa de quien realizó el procedimiento o la habilitación del establecimiento para prestar el servicio de inyectología.

 

Lo que inicialmente parecía un procedimiento común terminó, según la familia, en una tragedia. Horas después de la aplicación, el paciente empezó a presentar dolor progresivo en la zona de la inyección. Con el paso de los días, el cuadro empeoró: inflamación, fiebre, escalofríos, fatiga y un deterioro acelerado de su estado de salud.

 

El domingo 23 de agosto de 2026, Juan Carlos Urueña Pérez ingresó al servicio de urgencias de la Clínica Keralty de Ibagué. Según la queja, los médicos diagnosticaron fascitis necrotizante, una infección grave de tejidos blandos que obligó a practicar un procedimiento quirúrgico urgente. Pese a los esfuerzos médicos, el paciente falleció el 25 de agosto de 2026, quedando como diagnóstico principal de egreso “M72.6 – Fascitis necrotizante”.

 

La preocupación de la familia no se limita al dolor por la muerte de su ser querido. Lo que más alarma es que, según señalan, el establecimiento continúa funcionando con normalidad, mientras no se conoce públicamente una visita de inspección, una medida sanitaria preventiva o una actuación efectiva que permita verificar si la droguería cumple con los requisitos legales para aplicar medicamentos inyectables.

 

La familia afirma que el 3 de septiembre de 2026 radicó queja ante la Secretaría de Salud Municipal de Ibagué y que el 8 de septiembre de 2026 hizo lo propio ante la Secretaría de Salud Departamental del Tolima. Sin embargo, aseguran que, a la fecha, no han recibido una respuesta efectiva ni conocen que se haya practicado una visita urgente al establecimiento.

 

El caso genera especial preocupación porque no se trata únicamente de esclarecer la muerte de una persona, sino de verificar si otras personas podrían estar siendo atendidas en condiciones que, según la denuncia, aún no han sido revisadas por la autoridad sanitaria. La queja solicita expresamente que se verifique si Droguerías Megasalud cuenta con autorización para prestar el procedimiento de inyectología, si dispone de infraestructura adecuada, si cumple normas de bioseguridad y si el personal que aplica medicamentos cuenta con formación y habilitación para hacerlo.

 

También se pidió establecer si el medicamento fue aplicado con fórmula médica válida o si, por el contrario, habría sido “formulado” dentro del propio establecimiento, situación que deberá ser verificada por las autoridades competentes.

La familia insiste en que no busca emitir condenas anticipadas, pero sí reclama una actuación urgente y transparente. Para ellos, resulta incomprensible que, frente a una muerte presuntamente relacionada con un procedimiento de inyectología practicado en una droguería, las autoridades sanitarias no hayan informado con claridad qué medidas adoptan para proteger a la comunidad.

Este caso exige una respuesta inmediata de la Secretaría de Salud Municipal de Ibagué, la Secretaría de Salud Departamental del Tolima, y, de ser necesario, del INVIMA y demás autoridades competentes. La comunidad tiene derecho a saber si el establecimiento cumple con las condiciones exigidas para prestar servicios de inyectología y si existen riesgos sanitarios vigentes.

 

La familia de Juan Carlos Urueña Pérez pide que se practique de manera urgente una visita de inspección, vigilancia y control; que se identifique plenamente a la persona que aplicó la inyección; que se revise la legalidad del procedimiento; que se verifiquen los antecedentes del establecimiento; y que se adopten medidas preventivas si se encuentra algún incumplimiento.

Mientras tanto, queda una pregunta que las autoridades deben responder con urgencia: ¿por qué una droguería señalada en una queja sanitaria por un caso que terminó con una persona fallecida continúa operando sin que la familia conozca una actuación efectiva de inspección y control?

 

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