Foto: José Baruth Tafur Gutiérrez, abogado, Columnista cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en mayo 25, 2026
Por: Jose Baruth Tafur Gutierrez
Abogado-Especialista Univ. Externado Maestrante Comunicación Política Univ. Externado. Columnista invitado cambioin.com
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Ojo con el candidato presidencial que quiere una constituyente, ya lo ha dicho en tarima, una constituyente podría modificar los equilibrios institucionales, limitar derechos y reducir las herramientas con las que cuentan los ciudadanos para defenderse. Esto es especialmente relevante porque los derechos no son una concesión del gobierno de turno; son garantías reconocidas y protegidas por la Constitución. Que un gobierno incumpla esas garantías es una situación distinta, pero incluso en esos casos es la propia Constitución la que nos proporciona mecanismos para exigir su cumplimiento.
Un claro ejemplo es la acción de tutela, una herramienta consagrada en la Constitución que permite a cualquier ciudadano acudir ante un juez para la protección inmediata de sus derechos fundamentales cuando estos han sido vulnerados o amenazados. Gracias a este mecanismo, millones de colombianos han podido acceder a la salud, la educación, el debido proceso y otras garantías esenciales. Por ello, cuando se plantea la posibilidad de reescribir la Constitución, no solo se está discutiendo la organización del Estado, sino también la permanencia y el alcance de los instrumentos que hoy permiten a los ciudadanos defender sus derechos frente al poder.
Una constituyente, Podría alterar las competencias de las cortes. Modificar el periodo presidencial , hacerlo vitalicio, Podría modificar los organismos de control. Podría redefinir la relación entre las distintas ramas del poder público. En otras palabras, podría cambiar las barreras institucionales que hoy impiden que el poder se concentre excesivamente.
El debate no debería centrarse en quién propone una constituyente o quién podría integrar. El debate debe centrarse en las consecuencias de entregar a una asamblea extraordinaria la facultad de reescribir las reglas fundamentales de la República.
Porque las constituciones no se construyen pensando en los gobernantes de hoy. Se construyen pensando en proteger a los ciudadanos frente a cualquier gobernante del mañana.
Por eso, antes de hablar de una nueva constituyente, vale la pena preguntarse si el problema de Colombia es realmente la Constitución o si, por el contrario, el desafío sigue siendo hacer cumplir las reglas que ya existen.
José Baruth Tafur Gutiérrez, Abogado Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña
Maestrante Comunicación Política
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