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Piedras arde, y el Tolima se seca: ¿Hasta cuándo miraremos hacia otro lado?

Piedras arde, y el Tolima se seca: ¿Hasta cuándo miraremos hacia otro lado?

Foto: Río Opia nace en Ibagué y no lo protegen. cambioin.com

Por: Editor en Jefe - Publicado en septiembre 24, 2026

Por: Carlos Ruiz, ambientalista veedor del Río Opia. Columnista invitado cambioin.com

 

Advertencia: los comentarios escritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete a este medio de comunicación digital.

 

Cada año es la misma postal. De junio a septiembre el Tolima se vuelve humo. Natagaima, Coyaima, Saldaña, Purificación, Alvarado, Venadillo y nuestro Piedras arden. No es un accidente, es un ciclo que ya normalizamos. Vemos la loma prendida desde el parque principal, nos quejamos del calor y al otro día se nos olvida.

 

En Piedras duele más, porque lo que se quema no es solo monte.

 

Aquí, a 30 minutos de Ibagué, sobrevive uno de los últimos relictos de Bosque Seco Tropical del país. Un ecosistema que la humanidad ya destruyó en un 92%. Y en medio de ese bosque seco corre el Río Opia, nuestro único pulmón hídrico. Un río que no es cualquier río.

 

En el Opia viven las *ostras de agua dulce* - almejas náyades = acostea rivoli, Un animal que casi nadie conoce, que no existe en cualquier parte, que solo sobrevive donde el agua es limpia y oxigenada. Es un fósil viviente, un filtro natural que limpia el río. Donde hay ostras de agua dulce, hay vida. Donde mueren, es porque ya matamos el río. Hoy en el Opia quedan pocas, aisladas, enterradas en la arena, resistiendo entre la sedimentación, el ganado que entra al cauce y las cenizas de los incendios.

 

Cada incendio en las cuchillas de Piedras no solo quema pasto. Quema el suelo que retiene el agua. La ceniza cae, tapa el río, lo vuelve turbio, mata las ostras, colmata los pozos de los que toma agua el casco urbano. Nos estamos quemando el acueducto.

 

*¿DÓNDE ESTÁ LA VOLUNTAD POLÍTICA DEPARTAMENTAL?*

 

Tenemos una Gobernación del Tolima que reacciona con carrotanques y mercados cuando ya todo está quemado, pero que no previene. Tenemos a Cortolima con planes de papel que no llegan a Piedras. Tenemos alcaldías sin una brigada forestal, sin un vivero municipal, sin un sistema de alertas.

 

Proteger el Tolima no es apagar incendios con ramas. Es:

 

*1. Restaurar de verdad.* No sembrar 100 palos para la foto. Necesitamos un programa departamental de restauración del Bosque Seco Tropical con especies nativas de Piedras: payandé, gualanday, iguá. Con gente de Piedras cuidándolas y con plata que les pague por cuidar.

 

*2. Proteger el Río Opia como lo que es: un ecosistema estratégico.* Declarar la cuenca del Opia y su población de ostras de agua dulce como área de interés ambiental departamental. No puede ser que un ecosistema tan exótico y particular no tenga ni un estudio serio de la Gobernación.

 

*3. Voluntad política, no discursos.* Que el presupuesto del departamento no se vaya todo en cemento en Ibagué. Piedras necesita guardabosques, necesita un banco de agua, necesita que se prohíba la quema agrícola y que se castigue a quien prende.

 

Piedras no se está secando solo por el sol. Se está secando por el olvido.

 

Hoy el Opia todavía corre, aunque bajito. Todavía, si metes la mano en la arena, sientes una ostra de agua dulce cerrándose. Es la última señal de que el río sigue vivo. Si la dejamos morir, mañana no habrá agua que repartir en el casco urbano, por más carrotanque que mande la Gobernación.

 

Que no nos toque explicarles a nuestros hijos qué era una ostra de río, como hoy les explicamos qué era un bosque.

 

El Tolima no necesita más lamentos. Necesita agua, bosque y gobiernos que se atrevan a protegerlos.

 

Carlos Ruiz 

 

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