POLÍTICA

"Antes de la debacle". Por Edilberto Pava

Por: Editor Ibagué - Publicado en agosto 18, 2020

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Por Edilberto Pava Ceballos, abogado y excontralor del Tolima.

Por estos días, a pesar de todo, con Coronavirus y todos sus efectos, con la pobreza a flor de piel y la incertidumbre como agenda debajo del brazo, se empiezan a percibir los movimientos en los escenarios políticos preparando el advenimiento de un momento electoral, que aunque se ve en un lejano 2022, créanme está realmente muy próximo.
El agitado recorrer del país en estos meses ha sido particularmente muy fuerte, nos han llevado en un camino desenfrenado de polarización y sumado al encierro por el Covid 19, han profundizado los temas para debate con una fuerte tendencia de conflicto ideológico, más nada hacia la construcción y planificación de Sociedad y menos de Estado.

Realmente considero poco noble que la dirigencia política de nuestro Departamento prosigan con su estrategia legendaria de seguir hechando sal a heridas tradicionales para fomentar la discusión estéril que no nos permite consolidarnos en una propuesta para avanzar, para iniciar a solucionar nuestros verdaderos problemas, a escuchar nuestros ciudadanos y poder dirigir las acciones hacia los focos que corresponden. Tenemos especialistas en todos los puntos cardinales en atizar la fogata para que el fuego de la beligerancia ideológica y otros males se mantengan vivos, y nosotros caemos ciegos por la humarada distractora, en ese cerco que se nos tiende cómo trampa y nos dejamos delimitar y sustraer de los verdaderos afanes.

Los Tolimenses hemos estado inmersos en el mundo inverosímil que nos han querido plantear desde los horizontes políticos nuestros dirigentes, y le hemos apostado a ese juego, tanto que se nos volvió cómodo, nos enseñamos a los tires y aflojes, a las injurias y señalamientos y con comodidad lo disfrutamos y hacemos parte de él, porque es una zona de confort que aunque parásita, indigna e improductiva, la hemos aprendido a disfrutar.

Amigos, hay que salir de la pereza y comodidad amañadora, debemos reflexionar y bloquear esos aires de polarización ideológica que a nada bueno nos llevan, sólo caminos de odio, exclusión y pérdidas de oportunidad de mejor futuro es lo que nos deja. La bandera que hay que defender es la de la gran familia del Tolima, la de los ciudadanos y habitantes del Tolima, que sabemos es trabajar, que queremos construir mejores épocas para nuestra tierra, para nuestros hijos. Debemos darle cabida a las propuestas y al trabajo pero en un territorio donde quepamos todos, un Tolima para todos, donde el poder se conciba y se ejerza como compromiso y vocación de servicio y no de exterminio de los otros, exclusión de la divergencia y el asalto a la buena voluntad del ciudadano.

La pobreza, el atraso, las necesidades básicas insatisfechas de la gente, no saben de izquierda o derecha, la gente humilde del Tolima, la clase trabajadora, los campesinos y jóvenes del Tolima no les soluciona su hambre y el techo, su frío y aflicciones e incertidumbres del futuro si a mengano o sutanejo se denuncian y sacan los trapitos al sol, y si se quiere se mandan a la cárcel o en el Congreso o la Asamblea o cualquier otro escenario de lo público, se señalan de corruptos o bandidos, esa es la novela vergonzosa que ya nos acostumbramos a ver en nuestra lamentable institucionalidad. La gente quiere es que sus dirigentes los escuchen, se pongan en sus zapatos, sientas sus lágrimas y angustias, no que les lleguen con discursos y retóricas, promesas de mundos que les han pintando en cada visita y que sólo los han visto en cuentos y fábulas. La gente quiere realidades, que se vean las obras, el trabajo, la lealtad y el amor de los que se hablan en las plazas públicas, porque a la gente ver qué se despedazan en los debates improductivos no les lleva la comida a la olla, ni las semillas para la siembra, ni el peso para el pago de sus créditos. Claro que debe existir el debate pero que genere propuesta, se concreten proyectos y se ejecuten de manera transparente, con eficacia y eficiencia. Claro que debe haber disenso pero que construya y lleve compromiso y cumplimiento al territorio y los habitantes, de nada nos sirve decir que hay ciudadanos que tienen necesidades sino reconocemos que toca trabajar por y para ellos; Eso es como el que por la ventanilla da una moneda o pasa un pan, se siente bien pero no ha solucionado realmente nada.

Yo no digo que hay que aislarse del escenario de realidades nacionales, lo que expreso, es que desde nuestro Departamento empecemos a construir con tesón y ejemplo esas realidades y démosle la espalda a las intenciones de reducir nuestro presente y futuro a esas luchas preconcebidas como modelo para no permitir que seamos mejor sociedad, mejor Tolima y mejor Colombia. Los verdaderos jefes son los hombres, mujeres, niños, niñas y adultos mayores del Departamento.

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