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El primer oso del nuevo rector de la Universidad del Tolima, por No leer

El primer oso del nuevo rector de la Universidad del Tolima, por No leer

Foto: Jhon Jairo Méndez Arteaga Nuevo rector de la Universidad del Tolima. cambioin.com

Por: Editor en Jefe - Publicado en agosto 21, 2026

Tantos títulos, rector de la Universidad del Tolima, para terminar derrotado por no leer un documento. Hay mentiras que necesitan una gran operación política para ser desmontadas. Y hay otras que se caen solitas con abrir un PDF.

 

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Por: Denuncia ciudadana. cambioin.com

 

Esta, por ejemplo, necesitó apenas la página 49.

 

Resulta bastante incómodo —por decirlo suavemente— que el rector de la Universidad del Tolima, Jhon Jairo Méndez, salga ante su propia comunidad universitaria a hablar del presupuesto de ciencia, tecnología e innovación sin haber hecho la tarea más elemental de cualquier académico: leer el documento oficial.

 

Y aquí no estamos hablando de cualquier funcionario. Estamos hablando de un rector presentado como doctor, investigador sénior, experto en gestión de CTeI y consejero nacional de MinCiencias. Precisamente por eso la exigencia debe ser mayor. A un rector se le puede perdonar una opinión equivocada; lo que resulta difícil de justificar es una afirmación categórica que contradice la fuente primaria.

 

Porque el Proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 no dejó a MinCiencias con cero pesos de inversión. El Gobierno nacional radicó el proyecto ante el Congreso el 30 de julio de 2026 y el propio Ministerio de Hacienda confirmó públicamente que se trata del proyecto de ley del PGN 2027.

 

Y aquí viene el pequeño detalle que parece habérsele escapado al rector: en la página 49 del documento oficial que hoy circula aparece para la sección 3901 —Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación— una apropiación de $326.648.315.766 para inversión, $30.391.191.000 para funcionamiento y un total de $357.039.506.766.

 

Cero pesos, rector, no son $326.648 millones. Cero becas no son recursos programados para formación de alto nivel. Y cero convocatorias no es precisamente lo que se desprende de un presupuesto que contempla recursos para programas y proyectos de CTeI.

 

Ahora bien, aquí conviene hacer una precisión para que nadie salga a decir que estamos haciendo propaganda presupuestal: esto es un proyecto de presupuesto, no una ley de presupuesto definitivamente aprobada. Las cifras pueden cambiar durante el trámite legislativo. Pero una cosa es decir que el presupuesto está sujeto a modificaciones y otra muy diferente afirmar que MinCiencias arranca 2027 en cero. Eso, sencillamente, no se sostiene frente al documento radicado.

 

Y hay algo todavía más curioso.

 

Meses antes de que apareciera el proyecto radicado, el propio anteproyecto de MinCiencias advertía que el techo del Marco de Gasto de Mediano Plazo era insuficiente y que el Ministerio necesitaba recursos adicionales. Allí se hablaba de un techo de inversión de $192.802 millones, mientras la entidad justificaba necesidades mucho mayores.

 

¿Se entiende la diferencia?

 

Una cosa es el techo del MGMP y otra el proyecto de presupuesto que finalmente se radica ante el Congreso. Confundir ambas etapas presupuestales y convertir una fotografía preliminar en la sentencia definitiva de que “no habrá plata” es, cuando menos, una ligereza bastante grande para quien tiene responsabilidades académicas y públicas.

 

Y si hablamos de formación doctoral, la afirmación de que Colombia comenzará 2027 sin convocatorias ni becas doctorales tampoco resiste una lectura juiciosa de los documentos.

 

El anteproyecto de MinCiencias, que precisamente reclamaba mayores recursos, dejó consignado el programa Becas para el Cambio dentro del proyecto de fortalecimiento del capital humano. Para 2027 contempla recursos relacionados con la segunda cohorte, incluyendo formación de doctores nacionales, doctores en el exterior y maestrías. En la programación aparecen $97.669 millones dentro del MGMP, además de recursos asociados a vigencias futuras y compromisos de formación de alto nivel.

 

Es más: el documento del anteproyecto explica expresamente que se requieren vigencias futuras para garantizar la segunda y tercera cohorte de formación de doctores y magísteres amparadas por el CONPES 4182.

 

Y el CONPES 4182 no es un invento de una columna de opinión. El documento oficial estableció un proyecto de $368.017 millones para fortalecer el capital humano en ciencia, tecnología e innovación, financiado por la Nación mediante vigencias futuras para el periodo 2026-2030.

 

La primera convocatoria de Becas para el Cambio, además, fue presentada por MinCiencias como un programa de formación de alto nivel para maestrías y doctorados, con una inversión superior a $279.000 millones y más de 800 profesionales beneficiarios.

 

Así que la discusión seria no es si existen o no existen políticas de formación doctoral. Existen. La discusión seria es cuánto dinero quedará finalmente apropiado, cuánto se ejecutará, cuántos beneficiarios habrá y qué resultados producirá. Ahí sí vale la pena que rectoría, profesores y estudiantes hagan control político y académico.

 

Eso es mucho más serio que declarar la muerte de las becas antes de leer el presupuesto.

 

Pero vayamos a las regalías, porque allí también hay tela para cortar.

 

Decir que de 407 proyectos radicados apenas uno fue aprobado —sin explicar de dónde sale exactamente esa cifra, qué periodo comprende, qué convocatoria se está contando y cuáles son los códigos BPIN— no permite concluir que “el Tolima” haya presentado 407 proyectos y que solamente uno haya sido aprobado.

 

¿Dónde está la lista?

 

Publiquen los 407 códigos BPIN. Proyecto por proyecto. Estado por estado. Departamento por departamento. Convocatoria por convocatoria. Así se habla en una universidad: con trazabilidad, documentos y datos verificables.

 

Porque 407 proyectos no significan necesariamente 407 proyectos del Tolima. Y tampoco significa que todos estén en la misma etapa del procedimiento. Una cosa es radicar; otra cumplir requisitos; otra ser evaluado; otra ser elegible; otra ser viabilizado; y otra, finalmente, ser priorizado y aprobado.

 

El propio Ministerio de Ciencia explica que el OCAD de Ciencia, Tecnología e Innovación es la instancia que viabiliza, prioriza y aprueba los proyectos financiados con recursos de la asignación de CTeI del Sistema General de Regalías.

 

Y aquí aparece la parte que un rector, precisamente un rector que conoce el sistema, no debería olvidar.

 

MinCiencias no decide unilateralmente las regalías de CTeI.

 

El Ministerio ejerce la Secretaría Técnica y participa en el proceso de revisión y evaluación, pero las decisiones corresponden al OCAD. La Ley 2056 de 2020 establece que el OCAD está integrado por tres vértices: Gobierno nacional, gobiernos departamentales y universidades. Cada vértice tiene un voto y las decisiones requieren como mínimo dos votos favorables.

 

Dicho en cristiano: si las universidades tienen voto, los rectores no pueden aparecer después como simples espectadores de una película que ellos mismos ayudan a decidir.

 

Y aquí sí recuerdo al rector algo que usted conoce perfectamente porque allí lo vi sentado en varias ocasiones: en el OCAD no se va solamente a mirar el techo. Se va a participar, deliberar, evaluar y votar.

 

Por eso resulta bastante cómodo convertir el problema de las regalías en una acusación exclusiva contra MinCiencias cuando la estructura institucional es colegiada. El propio Ministerio registra que los tres vértices —Gobierno nacional, entidades territoriales y universidades— participan en la viabilización, priorización y aprobación.

 

Entonces, si hubo 407 proyectos, muéstrelos. Si solamente uno fue aprobado, explique cuáles fueron los otros 406, quién los presentó, en qué estado quedaron, qué concepto recibieron, quién votó y por qué. Esa sería una discusión académica.

 

Lo demás es retórica.

 

Y hay otro dato que parece conveniente recordar.

 

El Gobierno nacional también dejó asegurados recursos de largo plazo para infraestructura de educación superior pública. El Ministerio de Educación reportó 114 proyectos de infraestructura y dotación respaldados mediante un CONPES por cerca de $6,8 billones, con obras proyectadas hasta 2036.

 

Y el CONPES 4188 estableció $2,046 billones para el Plan Nacional de Formación Integral, con un horizonte de diez años. El documento oficial contempla la consolidación de 5.500 establecimientos educativos y metas de formación integral que alcanzan a millones de estudiantes y decenas de miles de docentes.

 

¿Todo eso significa que el Gobierno Petro lo está haciendo perfecto? Por supuesto que no.

 

¿Significa que no hay problemas de ejecución? Tampoco.

 

¿Significa que MinCiencias tiene recursos infinitos? Mucho menos.

 

Significa algo mucho más sencillo: hay que discutir con los documentos encima de la mesa.

 

Porque una universidad no puede convertirse en una fábrica de titulares políticos.

 

Un rector tiene derecho a criticar al Gobierno, a cuestionar a MinCiencias, a denunciar insuficiencias presupuestales, a reclamar más recursos para las universidades y a decir que las políticas públicas son malas. Incluso tiene el deber de hacerlo cuando encuentre razones.

 

Pero si va a hablarle a estudiantes, profesores, investigadores y trabajadores de la Universidad del Tolima sobre el futuro de la ciencia colombiana, por lo menos debería abrir el documento oficial.

 

No es demasiado pedir.

 

Sobre todo cuando se tienen tantos títulos.

 

Porque al final ocurrió lo impensable: el gran debate nacional sobre la ciencia, las becas, las regalías y la educación superior terminó derrotado por una cosa mucho más sencilla que cualquier doctorado:

 

leer la página 49.

 

Y ahí estaba la plata.

 

No toda la que se necesita. No toda la que quisiéramos. No toda la que seguramente reclamaremos.

 

Pero cero, no.

 

Así que, respetado rector: antes de volver a decirle a la comunidad universitaria que Colombia se quedó sin ciencia, sin becas y sin convocatorias, haga algo revolucionario en estos tiempos de titulares y cadenas de WhatsApp:

 

lea el presupuesto.

 

Porqué una cosa es tener doctorado.Y otra muy distinta es tener razón.

 

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