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Jaramillo no tiene vocería: renunció a ser liberal, ahora queda salpicado por el escándalo de “Papá Pitufo” y el oportunismo de Carlos Reyes.

Jaramillo no tiene vocería: renunció a ser liberal, ahora queda salpicado por el escándalo de “Papá Pitufo” y el oportunismo de Carlos Reyes.

Foto: José Baruth Tafur Gutiérrez, abogado, Columnista cambioin.com

Por: Editor en Jefe - Publicado en abril 13, 2026

Por: Jose Baruth Tafur Gutierrez

Abogado-Especialista Univ. Externado Maestrante Comunicación Política Univ. Externado. Columnista invitado cambioin.com

 

Advertencia: los comentarios escritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete a este medio de comunicación digital.

 

Mauricio Jaramillo Martínez dejó de ser liberal no por rumores ni interpretaciones, sino por decisión propia. El 5 de julio de 2025 presentó su renuncia al Partido Liberal, cuestionando duramente la dirección nacional y evidenciando una ruptura política de fondo. Una decisión que, además, estuvo marcada por tensiones internas alrededor de liderazgos y respaldos cuestionados, entre ellos el de Orlando Arciniegas, recordado por su condena en el escándalo del robo de los Juegos Nacionales. Con ello, Jaramillo sostuvo que la colectividad se había alejado de sus bases y de los valores históricos del liberalismo, pero su salida también dejó en evidencia las profundas contradicciones internas que venían fracturando al partido en el Tolima.

 

Esa decisión marcó un punto de quiebre. Jaramillo no solo abandonó la casa política que lo vio crecer, sino que abrió el camino a una nueva alianza que, más que improvisada, parecía calculada con anticipación. No resulta casual que, meses después, su llegada a sectores cercanos al Gobierno Nacional se consolida rápidamente, acompañando y respaldando al candidato del Pacto Histórico, Marco Emilio Hincapié, en distintos eventos políticos en el Tolima, evidenciando un viraje claro hacia ese sector y confirmando que su renuncia al liberalismo no fue un acto aislado, sino el primer paso de una reconfiguración política previamente diseñada.

La conclusión es evidente: Jaramillo dejó de representar al liberalismo. Renunció formalmente y, posteriormente, se alineó con una plataforma política distinta. No hay ambigüedad posible. Quien abandona el partido y respalda candidaturas del Pacto Histórico Verde ya no puede reclamar la vocería liberal.

Pero si la salida de Jaramillo genera debate, la actuación del diputado Carlos Reyes resulta aún más contradictoria. Durante años se presentó como defensor del liberalismo. Sin embargo, su comportamiento ha sido el de quien se acomoda según soplen los vientos del poder.

El silencio de Reyes es igual de preocupante, es el patrón político que los acompaña. Reyes ha construido su carrera apoyado en liderazgos que luego termina confrontando. La historia política regional registra rupturas con aliados que lo impulsaron, generando la percepción de una constante: la lealtad es circunstancial y el respaldo depende del cálculo político del momento.

 

Hoy, esa conducta vuelve a ponerse en evidencia. Mientras Jaramillo rompe con el liberalismo y se acerca al Pacto Histórico, Reyes intenta mantenerse en un discurso ambiguo, sin una postura firme. Ni oposición real, ni defensa clara del liberalismo, ni coherencia política. Solo supervivencia.

La pregunta es inevitable para el jaramillismo: ¿qué puede esperar cualquier alianza política de un dirigente que ha construido su carrera sobre la ruptura permanente con sus propios aliados? La política necesita diferencias, pero también coherencia. Y en el caso de Jaramillo y Reyes, lo que predomina es la conveniencia.

 

José Baruth Tafur Gutiérrez, Abogado Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña

Maestrante Comunicación Política

 

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