Foto: algunos de los que dañan la seguridad en el barrio la Gaviota. cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en febrero 16, 2026
Denuncia ciudadana: La Gaviota: El Barrio que está cansado de vivir con miedo. En el barrio La Gaviota ya no se habla en voz baja. Se habla con rabia.
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Por: Editor Local. cambioin.com
La comunidad denuncia la presencia constante de tres individuos plenamente identificados por los vecinos, quienes —según versiones reiteradas de residentes— estarían relacionados con hechos de delincuencia, microtráfico, riñas y comportamientos violentos que vienen alterando la tranquilidad del sector.
No se trata de un rumor aislado.
Se trata de una acumulación de episodios.
La noche del viernes 13, estos sujetos, según lo reportado por la comunidad, se movilizaban en motocicleta por el sector de Villares de la 22, donde habrían realizado disparos al aire, generando pánico entre los habitantes y sembrando temor en niños, adultos y comerciantes.
En la mañana del sábado 14, el barrio volvió a despertar con otro hecho indignante: una adulta mayor que se dirigía a misa fue víctima de hurto. Le arrebataron el bolso y huyeron del lugar sin que nadie pudiera detenerlos.
La pregunta que hoy se hacen los vecinos es simple y brutal:
¿Hasta cuándo?
Porque cuando los mismos nombres se repiten en denuncias, cuando las motos rondan como si el barrio fuera territorio propio, cuando los disparos se vuelven advertencia y el robo a una adulta mayor se convierte en rutina, el problema ya no es percepción. Es control territorial.
Y cuando el control territorial lo ejercen particulares y no el Estado, estamos frente a algo más grave que simples riñas.
La comunidad exige:
Presencia permanente de la Policía Metropolitana.
Operativos focalizados en el sector.
Revisión de antecedentes y seguimiento judicial.
Activación de rutas de denuncia efectivas.
Protección para los vecinos que han decidido hablar.
Porque denunciar no puede convertirse en una sentencia de amenaza.
Se deja claro que las fotografías que circulan no han sido marcadas por este medio y corresponden a material compartido por ciudadanos del sector.
Esta denuncia se hace desde la presunción de inocencia, pero también desde el derecho colectivo a vivir sin miedo.
La Gaviota no quiere convertirse en otro barrio tomado por el microtráfico.
No quiere que los disparos sean el sonido habitual de la noche.
No quiere que una abuela tenga que correr para ir a misa.
La seguridad no es discurso.
Es presencia.
Es control.
Es resultado.
Y hoy La Gaviota exige respuestas.
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