Foto: José Baruth Tafur Gutiérrez, abogado, Columnista cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en enero 23, 2026
Por: Jose Baruth Tafur Gutierrez
Abogado-Especialista Univ. Externado Maestrante Comunicación Política Univ. Externado. Columnista invitado cambioin.com
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En Ibagué, la transparencia debería ser un mandato innegociable; sin embargo, lo que hemos visto en la Alcaldía de Ibagué parece premiar la ineptitud y encubrir las fallas más caras de la ciudad.
Pero cómo esperar un antes y un después tras los escándalos de la última década en la cual la administración de la alcaldesa solo busca cubrir los escándalos de presunta corrupción del clan Hurtado, lo cierto es que más de lo mismo se reproduce con lujo de detalles. Contratos con adiciones que superan el 45% y que benefician a contratistas cuestionados y cercanos al exalcalde Andrés Hurtado —sin que rindan cuentas por resultados efectivos— son la evidencia más reciente de esta tendencia.
Unos de los Hurtos de sueños más grande con show mediático lo hicieron en Villa café con el llamado “combo 3x1”, un proyecto que debería resolver necesidades puntuales de la ciudad, lleva desviaciones de tiempo y dinero que ya preocupan a técnicos y ciudadanos por igual. Más grave aún, esos sobrecostos y adiciones ni siquiera han sido explicadas con claridad ante la ciudadanía, como si la responsabilidad administrativa fuera un lujo que solo algunos tienen permitido evadir.
Y no termina ahí. La opacidad se extiende a contratos de más de $500 millones cuyo estado real permanece oculto, con más del 60% de recursos ejecutados sin que los detalles estén disponibles para control social.
Peor aún, ¿los entes de control serían cómplices? no podemos ignorar las denuncias sobre el archivo irregular de procesos fiscales que involucraría decisiones arbitrarias en la Contraloría Municipal, y la procuraduría no se queda atrás con las denuncias en procesos como los contratos de la esposa de hurtado con la administración municipal, decisiones que los ciudadanos interpretan como un claro intento por frenar investigaciones que podrían comprometer no solo al exalcalde Hurtado, sino también a la actual alcaldesa y a altos funcionarios de control.
Todo esto crea una sensación inquietante: más que una administración que gestiona recursos para el bien común, tenemos una estructura que protege intereses políticos y financieros bajo la apariencia de legalidad. La política pública se transforma en un juego de favores, cuotas y clientelismo, donde los beneficios se reparten entre los mismos que ayer estaban y hoy siguen gozando de prebendas.
Lo que debería indignarnos no es solo la mala gestión económica, sino el silencioso pacto de complicidad entre quienes administran hoy y quienes administraron hace poco, entre quienes controlan y quienes están siendo controlados. Una ciudad que exige resultados, no un clan encargado de Hurtar que está acostumbrado a robar los sueños de los Ibaguereños, la ciudadanía exige explicaciones claras y sanciones cuando corresponda.
No se trata de una disputa política: se trata de defender los recursos de todos frente a un poder que parece cada vez más cómodo bajo la sombra de la impunidad.
José Baruth Tafur Gutiérrez, Abogado Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña
Maestrante Comunicación Política
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