Foto: José Baruth Tafur Gutiérrez, abogado, Columnista cambioin.com
Por: Editora melissa guzman - Publicado en abril 03, 2026
Por: Jose Baruth Tafur Gutierrez
Abogado-Especialista Univ. Externado Maestrante Comunicación Política Univ. Externado. Columnista invitado cambioin.com
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Hay silencios que no son casualidad, sino complicidad. Lo que hoy ocurre con la política selectiva de minería del gobierno de Gustavo Petro es, sin duda, uno de los ejemplos más claros de incoherencia política en los últimos años.
En septiembre de 2025, el Gobierno Nacional, a través de la Agencia Nacional de Minería, envió una advertencia clara a una empresa sudafricana: debía retomar labores de exploración o perdería sus títulos. En otras palabras, el mensaje fue contundente: o explotan o se van.
¿Dónde está el comité ambiental utilizado por Renzo García y su clan familiar, Jaime Tocora, y ni qué hablar del concejal Andrés Zambrano, quienes han construido buena parte de su capital político desde el show de la defensa ambiental? ¿Dónde está Marco Emilio Hincapié, otro de los rostros del Pacto Histórico en el Tolima? ¿Por qué no hay pronunciamientos, debates o cuestionamientos frente a una decisión que claramente va en contravía del discurso que los llevó al poder? ¿No lo hacen porque es el Gobierno Petro?
La respuesta parece incómoda, pero evidente: guardar silencio cuando el poder es propio resulta más fácil que ejercer coherencia.
Durante la campaña del Gobierno del cambio y ya en el poder, el presidente construyó un discurso férreo contra la minería, señalándole como una de las principales amenazas ambientales del país. Se habló de transición energética, de proteger el territorio, de frenar el extractivismo. Un relato que embaucó a sectores sociales y ambientales que hoy, con razón, se sienten traicionados.
Porque mientras el discurso ataca la minería, las decisiones la sostienen.
Entonces, ¿en qué quedamos?
Si el modelo que se defiende es anti-extractivista, ¿por qué se presiona y se guarda silencio para reactivar procesos mineros? Si la apuesta es proteger el territorio, ¿por qué condicionar la permanencia de los títulos a la reanudación de actividades? La contradicción no es menor: es estructural.
Y es aquí donde el silencio del Pacto Verde Histórico revela lo evidente: toda la narrativa ambiental es sólo un show. Esta decisión deja un mensaje claro: si las empresas no avanzan en exploración, pierden su inversión. Es decir, se incentiva la actividad minera bajo presión institucional.
No se trata de estar a favor o en contra de la minería. Se trata de algo más básico: la coherencia. Un gobierno no puede construir legitimidad sobre un discurso ambiental mientras, en la práctica, actúa en sentido contrario.
Porque cuando la política se mueve en la contradicción permanente, deja de ser una herramienta de transformación y se convierte en un ejercicio de conveniencia.
Y cuando quienes deberían cuestionar prefieren callar, el problema ya no es solo del gobierno.
Es de todos los que decidieron no decir nada.
José Baruth Tafur Gutiérrez
Abogado Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña
Maestrante Comunicación Política
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