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Universidad con IA pero sin autonomía

Universidad con IA pero sin autonomía

Foto:Johan Sebastián Gutiérrez Mosquera. columnista invitado cambioin.com

Por: Editor en Jefe - Publicado en septiembre 27, 2026

Por: Johan Sebastián Gutiérrez Mosquera. Columnista invitado cambioin.com

 

Advertencia: los comentarios escritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete a este medio de comunicación digital.

 

Cuando el presidente Abelardo de la Espriella anunció en televisión, el 13 de septiembre de 2026, un protocolo para que la Policía ingrese a las universidades públicas (1), los campus colombianos respondieron con una memoria de siglo, la de estudiantes asesinados en la Universidad Nacional en 1954 y en la Universidad del Valle en 1971 y en 2005, resumida en una cifra de la Comisión de la Verdad que cuenta 588 universitarios asesinados entre 1962 y 2011, 37% de ellos por agentes estatales (2); el 20 de septiembre, los rectores del Sistema Universitario Estatal recordaron que la autonomía excede la pregunta por quién cruza la portería (3).

 

Tienen razón, y aun así el país discute una sola de las fronteras en juego, porque en las aulas de esas mismas universidades la lectura, la escritura y la evaluación pasan cada vez más por modelos de lenguaje alojados en servidores de corporaciones estadounidenses, mientras la investigación de sus grupos reposa en nubes que la institución no controla, y el documento de los rectores menciona la inteligencia artificial como tema de conversación con el Gobierno, desligada de la autonomía; la universidad colombiana defiende su campus y entrega sin debate su territorio cognitivo.

 

Hace 108 años, el 21 de junio de 1918, los estudiantes de Córdoba escribieron en el Manifiesto Liminar el programa que todavía define la autonomía latinoamericana, hecho de cogobierno, libertad de cátedra y la facultad de la comunidad académica para decidir su gobierno, administrar sus recursos y resolver qué investiga y qué enseña (4); México pagó su versión en 1968, con la ocupación militar de la Ciudad Universitaria el 18 de septiembre y la masacre de Tlatelolco el 2 de octubre (5), y en 1971 los estudiantes colombianos ya denunciaban la tutela de las fundaciones Rockefeller y Ford sobre la Universidad del Valle (6; 7), advertencia sobre la dependencia externa que medio siglo después cobra otra escala.

 

Detrás de cada respuesta que un estudiante obtiene en pantalla trabaja una cadena material de energía, agua, centros de datos, semiconductores y modelos que se apropia del conocimiento, las experiencias y el lenguaje humanos para mediar el proceso educativo (8, p. 8; 9, p. 336) y que orienta el cuerpo en sus rutinas, la palabra en sus formas y la mente en sus modos de razonar; Cecilia Rikap, economista de University College London, describe a las corporaciones que la controlan como los mayores depredadores de conocimiento del mundo (10), y la tecno señoría nombra ese poder de condicionar a universidades, gobiernos y ciudadanos desde la propiedad de la infraestructura.

 

Estados Unidos ya conoce las cuentas de esa relación: editoriales académicas vendieron contenido científico para entrenar modelos (11), la California State University renovó en mayo de 2026 con OpenAI un contrato de 13 millones de dólares anuales por 3 años (12) y una encuesta interna del mismo sistema encontró que 52% de sus docentes percibía un efecto negativo de la inteligencia artificial en su enseñanza (13); la universidad aporta el conocimiento que entrena los modelos, pagá después por el servicio construido con él y convierte a estudiantes y profesores en consumidores de plataformas.

 

Hoy un texto correcto puede producirse sin lectura y una síntesis sin comprensión, de modo que la escritura, prueba central del aprendizaje universitario durante siglos, pierde su valor probatorio y el docente termina certificando procesos que ocurren fuera de su control; decidir qué procesos formativos admiten asistencia de inteligencia artificial y cuáles permanecerán bajo elaboración humana y analógica exige una actualización docente que apenas asoma en la agenda de la Internacional de la Educación (14), mientras en Colombia normas como el Acuerdo 24 de 2025 de la Universidad Central tratan la dependencia como conducta individual (15).

 

Quienes defienden la adopción sin condiciones tienen un argumento atendible, porque estas herramientas amplían el acceso a la información y la política nacional busca extender su uso, aunque el propio CONPES 4144, aprobado el 14 de febrero de 2025, reconoce carencias de infraestructura, datos y capacidad física en el país (16), y el esfuerzo regional de Latam-GPT, presentado el 10 de febrero de 2026, se levantó sobre la arquitectura Llama de Meta con apoyo de Amazon Web Services (17); Valentin Hofmann y sus colegas demostraron en Nature, el 28 de agosto de 2024, que estos modelos reproducen contra hablantes del inglés afroamericano prejuicios peores que cualquier estereotipo humano registrado (18), y Titus Stahl, filósofo de la Universidad de Groningen, advierte que bajo esa dependencia la libertad académica queda librada a la suerte (19).

 

Soberanía cognitiva designa la capacidad efectiva de la comunidad académica para decidir qué tecnologías adopta, qué datos comparte, qué procesos delega y qué infraestructura considera estratégica, y su construcción requiere una instancia democrática nacional de las universidades públicas que delibere cada contrato con proveedores antes de su firma y una red latinoamericana que comparta cómputo, repositorios, modelos especializados y sistemas de auditoría, camino que ya ensayan la Universidad Nacional Autónoma de México, con el Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial creado el 17 de marzo de 2026 para fortalecer su autonomía tecnológica (20), y las 14 universidades de investigación de los Países Bajos, con un plan coordinado para reducir su dependencia de las grandes tecnológicas (21).

 

Los estudiantes que cayeron en los campus colombianos defendieron con su vida el territorio de la deliberación, y esa defensa sigue vigente frente a cualquier protocolo policial; a ella se suma hoy la del conocimiento acumulado de la universidad, un territorio sin muros sobre el cual ningún consejo superior ejerce gobierno, razón por la cual el país tiene universidad con IA, pero sin autonomía.

 

Referencias

 

(1) Redacción Educación. (2026, 14 de septiembre). Las reacciones al anuncio de De la Espriella sobre ingreso de fuerza pública a universidades. El Espectador. https://www.elespectador.com/educacion/las-reacciones-al-anuncio-de-de-la-espriella-sobre-ingreso-de-fuerza-publica-a-universidades/

 

(2) Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. (2022). Caso 52: Universidades y conflicto armado. En Hay futuro si hay verdad: Informe final. https://www.comisiondelaverdad.co/caso-52-universidades-y-conflicto-armado

 

(3) Sistema Universitario Estatal. (2026, 20 de septiembre). Autonomía universitaria: ¿puede la fuerza pública ingresar a los campus universitarios? Chicanoticias. https://www.chicanoticias.com/2026/09/20/autonomia-campus-publica/

 

(4) Federación Universitaria de Córdoba. (1918, 21 de junio). La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América [Manifiesto Liminar]. https://reformadel18.unc.edu.ar/el-manifiesto-liminar/

 

(5) Comisión Nacional de los Derechos Humanos. (2024, septiembre). En el contexto del Movimiento Estudiantil de 1968, la Ciudad Universitaria de la UNAM es ocupada por el Ejército, 18 de septiembre de 1968 [Efeméride]. https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2024-09/FRN_SEP_18-1.pdf

 

(6) Villamil Garzón, E. M. (2010). Rompiendo esquemas: discusiones, consignas y tropeles del estudiantado universitario en Colombia en 1971. Controversia, (194), 233-263. https://revistacontroversia.com/index.php/controversia/article/download/116/117

 

(7) Acevedo Tarazona, Á. y González Rey, D. C. (2011). Movilización y protesta estudiantil en Colombia (1971): una lectura desde la organización gremial por el cogobierno universitario y la memoria de protagonistas y testigos. Anuario de Historia Regional y de las Fronteras, 16, 221-242. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5755058.pdf

 

(8) Crawford, K. (2021). Atlas of AI: Power, politics, and the planetary costs of artificial intelligence [Atlas de la IA: poder, política y costos planetarios de la inteligencia artificial]. Yale University Press.

 

(9) Couldry, N. y Mejias, U. A. (2019). Data colonialism: Rethinking big data's relation to the contemporary subject [Colonialismo de datos: repensar la relación de los grandes datos con el sujeto contemporáneo]. Television & New Media, 20(4), 336-349. https://doi.org/10.1177/1527476418796632

 

(10) Rikap, C. (2026, 31 de julio). AI as «bullshit innovation»: How corporations monopolise our imaginations [La IA como «innovación basura»: cómo las corporaciones monopolizan nuestra imaginación] [Fragmento del libro The rulers: Corporate power in the age of AI and the cloud]. openDemocracy. https://www.opendemocracy.net/clouds-ai-amazon-google-microsoft-bullshit-innovation-the-rulers-intellectual-monopolies-cecilia-rikap/

 

(11) Komljenovic, J. y Williamson, B. (2025). The political economy of datafication and platformization: Digital transformation in higher education [La economía política de la datificación y la plataformización: transformación digital en la educación superior]. International Higher Education, (123). https://ihe.bc.edu/pub/499eknm0

 

(12) Rix, K. (2026, 21 de mayo). California State University renews controversial systemwide contract with OpenAI [La Universidad Estatal de California renueva su controvertido contrato con OpenAI]. EdSource. https://edsource.org/2026/cal-state-renews-controversial-system-wide-contract-with-openai/758919

 

(13) Corzo, A. (2026, 1 de mayo). Cal State struck a deal with OpenAI. Some students and faculty refuse to use it [Cal State firmó un acuerdo con OpenAI; algunos estudiantes y profesores se niegan a usarlo]. CalMatters. https://calmatters.org/education/2026/05/california-state-university-open-ai-chatgpt-contract/

 

(14) Internacional de la Educación. (2026, junio). Conferencia Internacional del Trabajo: la Internacional de la Educación demanda la inclusión de docentes y sindicatos en el debate sobre inteligencia artificial. https://www.ei-ie.org/es/item/32583

 

(15) Universidad Central. (2025). Acuerdo 24 de 2025, por el cual se establece la Política Institucional para el uso de la Inteligencia Artificial (IA) de la Universidad Central. Consejo Superior. https://www.ucentral.edu.co/sites/default/files/2025-09/acuerdo_24_2025s.pdf

 

(16) Consejo Nacional de Política Económica y Social. (2025, 14 de febrero). Documento CONPES 4144: Política Nacional de Inteligencia Artificial. Departamento Nacional de Planeación. https://ambitojuridico.com/sites/default/files/2025-02/Conpes-4144-2025.pdf

 

(17) Emol. (2026, 10 de febrero). ¿Qué es LatamGPT?: proyecto liderado por Chile que desarrolló la primera IA de Latinoamérica. https://www.emol.com/noticias/Tecnologia/2026/02/10/1191123/inteligencia-artificial-latinoamericana-chatbot-lenguaje.html

 

(18) Hofmann, V., Kalluri, P. R., Jurafsky, D. y King, S. (2024). AI generates covertly racist decisions about people based on their dialect [La IA genera decisiones encubiertamente racistas sobre las personas según su dialecto]. Nature, 633(8028), 147-154. https://doi.org/10.1038/s41586-024-07856-5

 

(19) Stahl, T. (2024, 14 de febrero). Data autonomy and academic freedom [Autonomía de datos y libertad académica]. Jantina Tammes School of Digital Society, Technology and AI, University of Groningen. https://www.rug.nl/jantina-tammes-school/community/themes/data-autonomy/blog/data-aut

 

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