EDUCACIÓN

Dime cuál sistema educativo tienes y te diré que tan educado eres

Dime cuál sistema educativo tienes y te diré que tan educado eres

Foto: niños Estudiando, alusivo a la columna. cambioin.com

Por: Columnista Invitado - Publicado en agosto 19, 2021

Por: Laura Alejandra Ramírez Barbosa. Columnista invitada  cambioin.com

Advertencia: los comentarios descritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete al medio de comunicación digital.

“Todos somos unos genios. Pero, si juzgas a un pez por su habilidad de escalar un árbol, vivirá su vida entera creyendo que es un estúpido”
Albert Einstein.

Todo ser humano viene al mundo dotado de talentos que tienen el objetivo de desarrollarse en la civilización hasta su mejor versión durante su efímera existencia y así aportar con su propia esencia a la historia de la humanidad. Dado que, la educación como uno de los pilares de la metrópolis, tiene la responsabilidad de dar la prioridad a los talentos de carácter inherente en los diferentes individuos que se forman en la sociedad. Por lo cual, todos vinimos a ser alumnos enseñables y a ser maestros transformadores de una sociedad y ello ocasiona que, la educación sea una ardua tarea que para no verse malograda en su ejecución necesita involucrar a toda la comunidad, aunque, entidades como los colegios, institutos, cursos y universidades tenga más espacio para contribuir con el sistema educativo de cada nación.
La educación ha planteado modelos incorrectos como son las pruebas ICFES, las cuales son un método de evaluación obsoleto que aún permanece en vigencia. Sólo toma en cuenta algunas de las ocho inteligencias correspondientes al ser humano (lingüística, lógica, espacial, musical, corporal, intrapersonal, interpersonal, naturalista) y en mi opinión, es injusto con las personas que tienen ciertas inteligencias desarrolladas que son lo opuesto a las que incorpora el estado para evaluar el nivel académico de un estudiante colombiano. Además, el éxito de las pruebas incluye la memorización y mecanización, lo cual es un mal método porque los estudiantes aprenderán memorizando para el examen estatal y no para la vida misma.
Este proceso educativo lleno de falencias y carente de eficiencia, es la clara muestra de la incompetencia del sistema educativo en un país en vías de desarrollo. Mientras que, en países de primer orden el rubro de la educación es el fundamento de una sólida sociedad que va en pro del desarrollo con dos estandartes como lo son la destreza y la habilidad basadas en la experiencia.
Por otra parte, en sociedades más desarrolladas la educación se asienta en la esencia de quien se educa recalcándole valores y principios que van más allá de las buenas calificaciones. De manera que, desde la etapa de la infancia se crea una escala de valores, la cual, se cimenta en una estructura inquebrantable y genera que dichos principios sean el baluarte más importante de la esencia de cada persona. Sin embargo, en países subdesarrollados es más importante una calificación académica que una calificación personal; se antepone el medio de llegar a la calificación y ese el origen del concepto de la corrupción: porque no importa el camino sino la meta.
Un ejemplo claro es el modelo escolar japonés basado en la felicidad llamado So-Ka, expresión japonesa que significa “creación de valor” y fue utilizado por Tsunesaburo Makiguchi en su obra La pedagogía del sistema de creación de valor, publicada en 1930, en la que exponía a su sociedad un innovador sistema de enseñanza enfocado en la meta vital de crear valor y poniendo como elemento transversal a la felicidad. Como resultado, dicho modelo debía ser promotor de la felicidad en los estudiantes para que ellos interactuaran con sus semejantes en una cultura de paz y reflexión. Años más tarde, en España se creó una asignatura con la denominación de “Educación para la Felicidad”, debido a que, detectaron la falta de momentos de reflexión e introspección sobre el verdadero sentido de la educación.  
Personalmente, considero que debemos aprender desde todas las dimensiones de nuestra condición racional y percibir a los estímulos de la educación como un privilegio y al mismo tiempo como un deber.  Concretamente, como lo expresaba el gran filósofo Albert Einstein: “nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el maravilloso mundo del saber”.
Lamentablemente, en Colombia convivimos dentro de una sociedad en la que la educación se encamina por la vía más sencilla dedicándose a enseñarle a una gran porción estudiantil el mismo patrón de la memoria como si fuesen androides que copian a la exactitud. Por esto, no debe parecernos insólito que encontremos a profesionales fracasados y frustrados porque no se les formó con las pautas idóneas para la vida. Por lo mencionado anteriormente, considero que la educación debería experimentar con nuevos métodos que generen un gran sentido de vida haciendo felices a las personas y compensándoles todo lo que ellos deben dar de su parte para mantenerse en las sendas de la educación. Así evitaremos que asiduamente el resultado sea la deserción escolar por causa de la insatisfacción de lo que se hace. De igual manera, se nos ha educado tan mal como para creer que la escuela es culpable del bajo rendimiento de los estudiantes, porque la educación está presente en todas partes, ya que todo aquello que coexiste con nosotros nos educa e influye directa o indirectamente en nuestras vidas.
En mi opinión, es necesario que se destinen mejores recursos para el mejoramiento del sistema educativo colombiano, que sean más valorados los maestros por su gran contribución en la educación, que seamos enseñables ante nuestro entorno y seamos sabios cuando sea nuestro turno de ser maestros. En consecuencia, obtendremos transformar con un cambio significativo la sociedad que todos conformamos y erradicar hasta con su último problema.
Con respecto a Finlandia, su sistema educativo se diferencia a los modelos que establecen los otros países de Europa y de sus alrededores, puesto que, los nórdicos tienen una concepción de la educación fuera de lo tradicional y fundamentado en la ecuanimidad. Por consiguiente, Finlandia se sitúa siempre en los primeros puestos en los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) y esto le ha permitido construir una economía fuerte junto con un alto nivel de vida para todos los finlandeses. Por lo que se refiere al modelo educativo finlandés, este tiene ciertas características esenciales que lo lleva ser el mejor en todo el mundo: los docentes son muy valorados, la educación es pública y gratuita entre los 7 y 16 años de edad, se respeta el ritmo del aprendizaje de cada niño y no hay pruebas estandarizadas, está centrado en las necesidades y potencialidades de los estudiantes para desarrollarlas, no hay exámenes hasta 5° de primaria y los informes que se elaboran no son numéricos para evitar la competencia cimentada en cifras, se valora la experimentación y la creatividad más allá de la memorización, las jornadas escolares son de corta duración, se prioriza el descanso y la educación es complementada por los padres a través de diferentes actividades culturales. En definitiva, el país europeo ha creado un modelo en el que todos los alumnos tienen la oportunidad de construir sociedad a través de una educación integral y por medio de normas no centralizadas, que a través de la autonomía posibilitan orientar el aprendizaje a las necesidades de cada estudiante y de igual manera, potencializar sus talentos y habilidades.
Nuestro compromiso social como personas es contribuir a la sociedad con un legado que sea innovador y trascendental para las futuras generaciones. Así que, debemos poner en desarrollo máximo el potencial que representan los diferentes talentos que poseemos, pero, para lograrlo necesitamos estar dispuestos a explorar lo que se nos ha otorgado por medio de las diferentes disciplinas que los involucran. Por lo que, existe cierta reciprocidad entre las habilidades y la dedicación porque aprovechamos lo que se aprende dependiendo de los talentos que forman nuestra esencia, entonces, habrá un resultado que será exitoso tanto para nosotros como para nuestro mundo.

Por otro lado, debemos ser un verdadero compendio de la humanidad en su máxima expresión, que demuestre un sentido de pertenencia por lo nuestro y para ello es fundamental la educación, porque contribuye con la búsqueda de la alta conciencia de nuestra existencia y del planeta en que cohabitamos. De modo que, debemos tener presente un sistema de valoración educativo que comprenda: la innovación, la cultura, las relaciones interpersonales, el núcleo familiar, la interacción social, el razonamiento, el análisis, las aptitudes, el valor humano, la disposición al aprendizaje y la igualdad de derechos.

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