Foto: Profesor de la Universidad del Tolima Jorge Andrés Tafur, acusado de acoso sexual. cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en octubre 07, 2026
¿Otra absolución en camino? El Caso Andrés Tafur vuelve a poner bajo la lupa cómo la UT tramita las denuncias de presunto acoso. Mientras la Universidad del Tolima enfrenta cuestionamientos sobre la manera cómo tramita internamente los casos relacionados con presuntas violencias basadas en género, otro expediente comienza a concentrar la atención: el relacionado con el profesor Jorge Andrés Tafur Villarreal.
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Por: Editor General. cambioin.com
Esta vez hay una voz que no quiere desaparecer detrás del expediente: la de la mujer que espera una decisión y reclama justicia.
CambioIn no anticipa el resultado del proceso ni atribuye responsabilidad disciplinaria al profesor Tafur Villarreal. Tampoco existe, con la información que actualmente tenemos documentada, una decisión que permita afirmar que será sancionado o absuelto.
Pero precisamente esa incertidumbre es la que vuelve relevante el caso.
La preocupación expresada alrededor del proceso aumenta después de conocerse la absolución disciplinaria de otro profesor de la Universidad que había sido investigado por una presunta conducta de acoso sexual. Para sectores de mujeres y personas que han seguido estos procedimientos, la pregunta ahora es inevitable: ¿qué garantías efectivas están teniendo las denunciantes dentro de los procesos disciplinarios de la Universidad del Tolima?
En el caso de Tafur existe además un antecedente público que no puede desconocerse. El propio docente remitió a CambioIn una solicitud de rectificación en la que rechazó que se le presentara como “acosador” o como formalmente “acusado por acoso sexual”. En ese documento sostuvo que ninguna autoridad ha declarado su responsabilidad, que no existe sanción en su contra y que los señalamientos surgieron en el contexto de denuncias públicas realizadas mediante escrache.
Esa posición debe quedar claramente consignada.
Pero la versión del profesor no elimina el derecho de quien se reconoce como víctima a ser escuchada, ni convierte automáticamente sus señalamientos en falsos.
Y allí aparece nuevamente la discusión que está sacudiendo a la Universidad: una absolución disciplinaria no significa necesariamente que una denunciante haya mentido, del mismo modo que una denuncia o un escrache tampoco convierten automáticamente al señalado en responsable.
“YO TODAVÍA ESPERO JUSTICIA”
Aquí podemos incorporar el testimonio real de la denunciante, pero necesito que me pases sus palabras exactas o un audio/documento. No inventaría una cita atribuida a ella.
Con su testimonio podemos desarrollar uno de los puntos más fuertes de la investigación: cómo vivió el procedimiento, qué garantías considera que recibió, cuáles cree que fueron desconocidas, si fue informada oportunamente de las actuaciones y por qué teme —si efectivamente ese es su temor— que el proceso termine en absolución.
Eso permitiría formular las preguntas duras sin convertirlas en afirmaciones sin prueba:
¿La denunciante fue escuchada con enfoque de género? ¿Conoció oportunamente las decisiones? ¿Tuvo posibilidades reales de participar y controvertir? ¿Recibió acompañamiento de la Unidad de Género? ¿Considera que fue revictimizada? ¿Qué actuaciones concretas adelantó la Universidad después de conocer el caso?
Y una pregunta todavía más incómoda:
¿Puede la Universidad demostrar que sus procedimientos disciplinarios relacionados con presuntas violencias basadas en género garantizan simultáneamente los derechos de las denunciantes y el debido proceso de los investigados?
Copia: Denuncias reales contra el docente Jorge Andrés Tafur. cambioin.com






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