Foto: Nueva directora del programa de ciencias políticas de la Universidad del Tolima. cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en octubre 09, 2026
¿Ciencia Política o Fortín Político? El nombramiento de María Antonia Polo Duque, abre una tormenta en la Universidad del Tolima. La designación de la nueva dirección del programa de Ciencia Política despierta cuestionamientos sobre participación, independencia académica y presuntas cercanías con la izquierda. Los nombres de Julián Cuéllar y José David Copete también aparecen en medio de las inconformidades que reclaman respuestas de la rectoría.
Encuentre contenido exclusivo en WhatsApp Channel, siganos ya:
https://whatsapp.com/channel/0029Va9kwaD1CYoZxxokC42iñ
Por: Redacción Especial, Opinión y denuncia. cambioin.com
En la Universidad del Tolima está ocurriendo algo que, de confirmarse las denuncias, tendría mucho de paradoja y poco de ejemplo académico. Precisamente en el programa donde se estudia la democracia, se analizan las estructuras del poder y se enseña la importancia de la participación ciudadana, surgen cuestionamientos sobre un nombramiento que, según las inconformidades estudiantiles, se habría realizado sin escuchar a buena parte de la comunidad universitaria.
La controversia gira alrededor de María Antonia Polo Duque, señalada como nueva directora del programa de Ciencia Política. Su llegada plantea interrogantes sobre los procedimientos de designación, la participación de profesores, catedráticos, estudiantes y egresados, y las garantías de independencia académica frente a los intereses políticos que tradicionalmente han tenido presencia en el departamento.
Lo primero que merece una explicación es el procedimiento. ¿Quién escogió a María Antonia Polo Duque? ¿Quién propuso su nombre? ¿Qué criterios académicos respaldaron la decisión? ¿Se escucharon otras propuestas? ¿Por qué, según los cuestionamientos recibidos, no se convocó a los distintos sectores del programa?
Es posible que la designación corresponda a una facultad administrativa establecida en las normas universitarias. Pero una decisión puede ser jurídicamente válida y, aun así, generar inconformidad por la ausencia de diálogo. La democracia universitaria no consiste en someter cada nombramiento a una elección popular, sino en construir mecanismos transparentes de participación y rendición de cuentas.
Y precisamente ahí comienza la discusión de fondo.
## MARÍA ANTONIA POLO, JULIÁN CUÉLLAR Y LA SOMBRA DE LAS AFINIDADES POLÍTICAS
Los cuestionamientos atribuidos a los estudiantes también mencionan una presunta cercanía entre María Antonia Polo y el profesor Julián Cuéllar. Además, plantean inquietudes sobre lo que consideran una posición favorable para grupos de izquierda, corriente política de reconocida influencia en el Tolima.
Estas afirmaciones todavía requieren corroboración independiente. No existe, con la información disponible para esta columna, prueba documental suficiente para concluir que el nombramiento haya sido determinado por una organización política o que los docentes mencionados hayan actuado irregularmente.
Sin embargo, las preguntas sobre independencia institucional son legítimas.
¿Intervino Julián Cuéllar en el proceso de designación? ¿Participó en reuniones o recomendaciones relacionadas con la nueva dirección? ¿Existen actas que permitan conocer quiénes tomaron la decisión? ¿Qué mecanismos tiene la universidad para identificar y gestionar eventuales conflictos de interés?
Porque una universidad pública debe garantizar que las decisiones académicas se adopten por méritos, necesidades institucionales y criterios verificables, no por simpatías personales o afinidades partidistas.
Tener una posición política no constituye una falta. Convertir una dependencia universitaria en instrumento de intereses externos, si llegara a demostrarse, sería un asunto completamente diferente.
La comunidad académica tiene derecho a conocer dónde termina la libertad política individual y dónde comienzan las responsabilidades de quienes administran recursos, cargos y decisiones públicas.
## TRES VOCES QUE REFLEJAN LAS PREGUNTAS DE LA COMUNIDAD ESTUDIANTIL
Los siguientes fragmentos son **reconstrucciones editoriales ilustrativas de las inquietudes planteadas**, preparadas para orientar entrevistas bajo reserva de identidad. No corresponden a testimonios obtenidos ni deben publicarse como citas reales hasta que un estudiante confirme expresamente su contenido.
Voz estudiantil 1. Sobre el nombramiento
> «Nos enseñan que la democracia necesita participación, pero queremos saber por qué no se abrió una conversación con estudiantes, profesores y egresados antes de nombrar a la nueva directora. No estamos diciendo que todo deba someterse a votación. Estamos pidiendo que se nos escuche y que expliquen cómo se tomó la decisión».
Voz estudiantil 2. Sobre la independencia política
> «Queremos un programa donde podamos discutir todas las corrientes políticas sin sentir que existe una línea privilegiada. Por eso es importante aclarar qué relación tienen las decisiones administrativas con las afinidades políticas de quienes participan en ellas. La universidad debe ser un espacio de pensamiento libre».
Voz estudiantil 3. Sobre la calidad de las clases
> «Nuestra preocupación también es académica. Necesitamos asignaturas preparadas, bibliografía, discusiones rigurosas y profesores que desarrollen los contenidos previstos. Si hay inconformidades con una materia, debería existir un procedimiento serio para evaluarlas sin temor a consecuencias».
Estos tres planteamientos muestran las dimensiones que deberían examinarse: participación, independencia y calidad académica. Para convertirlos en testimonios periodísticos será necesario recoger declaraciones auténticas, verificar las circunstancias relatadas y proteger la identidad de quienes soliciten reserva.
## JOSÉ DAVID COPETE: ¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN LAS AULAS?
Otro de los nombres mencionados en los cuestionamientos es el del profesor José David Copete, sobre quien se plantean inconformidades relacionadas con la preparación de clases y el desarrollo de contenidos académicos.
Según los señalamientos que motivan esta publicación, algunos estudiantes consideran que determinadas sesiones no ofrecerían la profundidad conceptual y metodológica que esperan de su formación profesional.
Se trata de acusaciones que deben examinarse, no repetirse como verdades demostradas.
¿Existen reclamaciones formales contra el profesor? ¿Qué indican las evaluaciones docentes? ¿Se están desarrollando los contenidos establecidos en los microcurrículos? ¿Qué mecanismos de acompañamiento y evaluación tiene el programa? ¿Se ha ofrecido al docente la posibilidad de responder?
Una universidad seria no puede evaluar la calidad de una clase mediante rumores. Pero tampoco debería ignorar inconformidades cuando estas se presentan por los canales correspondientes.
La libertad de cátedra protege la autonomía intelectual del profesor, no elimina la obligación institucional de garantizar una enseñanza de calidad.
La Ciencia Política requiere lectura, discusión, pensamiento crítico, investigación y formación metodológica. Los estudiantes tienen derecho a exigir que sus asignaturas respondan a esos objetivos.
¿DÓNDE ESTÁ LA RECTORÍA?
La controversia no puede resolverse únicamente entre estudiantes y profesores.
El rector Jonh Jairo Méndez Arteaga y las autoridades académicas competentes tienen la responsabilidad de garantizar que los procedimientos administrativos sean transparentes y que las reclamaciones reciban respuestas oportunas.
La universidad debería hacer público el acto de nombramiento de María Antonia Polo, explicar los requisitos exigidos, identificar las instancias participantes y aclarar si se realizaron consultas con la comunidad académica.
También debería informar cuáles son sus procedimientos para recibir denuncias sobre eventuales conflictos de interés, calidad docente y participación estudiantil.
No se necesita una ceremonia para responder estas preguntas. Se necesitan documentos, fechas, criterios y decisiones verificables.
LA DEMOCRACIA NO PUEDE SER UNA ASIGNATURA QUE SE APRUEBA EN EL PAPEL
El fondo de esta controversia va mucho más allá de tres nombres propios.
Lo que está en discusión es la capacidad de un programa universitario para aplicar en su vida institucional los principios que enseña en sus aulas.
Si los estudiantes estudian a Montesquieu para comprender la separación de poderes, a Weber para analizar la legitimidad y a Habermas para discutir la deliberación pública, deberían encontrar en su propia universidad un espacio donde preguntar por las decisiones administrativas no sea considerado una impertinencia.
La participación no puede convertirse en una palabra bonita para los documentos de acreditación. Tiene que expresarse en prácticas concretas.
Tampoco sería razonable utilizar las afinidades políticas de un profesor como prueba automática de irregularidad. El pluralismo exige respetar todas las posiciones, incluidas aquellas que puedan resultar impopulares dentro de determinados sectores universitarios.
Lo verdaderamente importante es que ninguna preferencia partidista determine indebidamente los nombramientos, las evaluaciones, la distribución de asignaturas o el trato a los estudiantes.
MARÍA ANTONIA POLO TIENE LA PALABRA
La nueva directora puede responder estas inquietudes con una presentación pública de su proyecto académico, sus prioridades y los mecanismos de participación que implementará.
Julián Cuéllar puede aclarar si tuvo alguna intervención en el nombramiento y cuál es su relación institucional con la nueva dirección.
José David Copete puede pronunciarse sobre las inconformidades académicas y aportar los programas de curso, metodologías y evidencias pertinentes.
La rectoría puede publicar los documentos que expliquen el procedimiento de designación.
Y los estudiantes pueden presentar sus reclamaciones con garantías de confidencialidad, debido proceso y ausencia de represalias.
Eso es lo que debería ocurrir en una comunidad académica comprometida con el debate democrático.
Porque, al final, la pregunta más importante no es quién tiene amigos en la política departamental ni quién coincide ideológicamente con determinada corriente.
La pregunta es si la Universidad del Tolima está garantizando que sus decisiones académicas respondan al interés de toda la comunidad.
¿QUIÉN MANDA EN CIENCIA POLÍTICA: LOS CRITERIOS ACADÉMICOS, LOS PROCEDIMIENTOS INSTITUCIONALES O LAS RELACIONES DE PODER?
La respuesta no puede construirse a punta de rumores. Tiene que aparecer en los documentos, en las decisiones y en las explicaciones de quienes tienen responsabilidades administrativas.
Porque si algo debería enseñar un programa de Ciencia Política es que el poder no se legitima simplemente porque alguien lo ejerza. También tiene que explicar cómo llegó a ejercerlo y ante quién responde.
Estás Leyendo cambioin.com