Foto:Johan Sebastián Gutiérrez Mosquera. columnista invitado cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en septiembre 13, 2026
Por: Johan Sebastián Gutiérrez Mosquera. Columnista invitado cambioin.com
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El 26 de agosto de 2026, en el tribunal federal de Oakland, la jueza Yvonne Gonzalez Rogers aprobó la conciliación con la que Meta cerró el pleito que más de 30 estados litigaban en conjunto ante esa corte por haber diseñado Facebook e Instagram con mecánicas de captura deliberada de la atención de los menores y por haber engañado al público sobre los riesgos de sus plataformas, un proceso iniciado en octubre de 2023 con la demanda de 42 fiscales generales y que termina resolviendo las reclamaciones de 51 estados y territorios. La Fiscalía General del Distrito de Columbia lo describe como el mayor acuerdo estatal de protección al consumidor de la historia por fuera de las conciliaciones tabacaleras de los años noventa: la compañía pagará al menos 12.100 millones de dólares en 10 años, suma que asciende a 17.100 millones en el escenario en que Snapchat, TikTok y YouTube adopten condiciones equivalentes.
El grueso del pacto está en las obligaciones de conducta. Meta adoptará un tope combinado de 2 horas diarias para los menores en sus dos plataformas, con pausas obligatorias a los 15 minutos de uso continuo y de nuevo a los 60 y a los 90, vigente por 5 años y reducible a 60 minutos durante 10 años si las otras compañías adoptan términos comparables; bloqueará el acceso a los muros entre la medianoche y las 6 de la mañana, silenciará las notificaciones entre las 10 de la noche y las 7 de la mañana y eliminará las notificaciones automáticas de lunes a viernes entre las 8 de la mañana y las 3 de la tarde durante el año escolar; implementará verificación de edad, controles parentales reforzados y salvaguardas de contenido; suprimirá los filtros de belleza y el conteo visible de reacciones en las publicaciones de menores, que la investigación estatal vinculó con el deterioro de la salud mental; ofrecerá un muro sin personalización algorítmica; y quedará sometida a un auditor independiente que evaluará periódicamente la implantación y la eficacia de esas medidas bajo supervisión de los estados firmantes, junto con un interdicto que le prohíbe volver a hacer afirmaciones engañosas sobre sus funciones de seguridad.
Dos piezas del acuerdo desbordan el litigio que le dio origen. Los 5.000 millones de dólares adicionales atan el refuerzo de las protecciones a que los competidores se sumen, y el director jurídico de Meta, C. J. Mahoney, sostuvo que el marco funcionará en la medida en que el resto de la industria lo adopte, con mención expresa de TikTok y YouTube, de modo que una conciliación judicial terminó convertida en el instrumento con el que la empresa sancionada propone las reglas de su propio sector. El auditor con acceso a la información interna y el interdicto sobre las declaraciones públicas instalan dentro de la corporación una función de inspección que ninguna agencia estatal ejerce sobre esa infraestructura; el 6 de agosto un juez de Nuevo México había ordenado a la compañía aportar 567 millones de dólares a un fondo de remediación, y 20 días después la conciliación federal alcanzó el diseño mismo del producto, con el Estado apartado de toda potestad sobre la capa que lo produce. Las familias quedan por fuera de ambas decisiones, porque el acuerdo resuelve las acciones de los fiscales y deja vivas las miles de demandas individuales y de distritos escolares que siguen su curso.
Siete días después, a 8 del inicio del calendario escolar y desde el Brooklyn STEAM Center, el alcalde de Nueva York Zohran Kwame Mamdani y el canciller escolar Kamar H. Samuels anunciaron la moratoria de inteligencia artificial generativa orientada a estudiantes más amplia que haya adoptado un distrito en los Estados Unidos: 1 año de suspensión, efectiva en el año lectivo 2026-2027, para el ciclo que va desde 2-K, el programa de cuidado y aprendizaje de niños de 2 años, hasta octavo grado, con alcance sobre cerca de 600.000 estudiantes, dos tercios de la matrícula del sistema. La medida cubre todo el software que incorpore inteligencia artificial generativa orientada al estudiante, prohíbe los chatbots de compañía en la totalidad de los grados y viene acompañada de una política de tiempo de pantalla que restringe el uso individual de dispositivos hasta segundo grado y recomienda topes de 30 minutos diarios entre tercero y quinto y de 45 minutos entre sexto y octavo. Según el anuncio del alcalde, la aplicación de los nuevos estándares de seguridad y supervisión implica desactivar los componentes de inteligencia artificial de más de 38 programas previamente autorizados, y toda herramienta tecnológica del sistema quedará sometida a una revisión exhaustiva que la retirará del aula cuando su funcionalidad resulte prescindible para el aprendizaje. Los maestros conservan las herramientas aprobadas para planear sus clases y para las tareas operativas, con lo cual la asistencia de la máquina queda domiciliada en el adulto que ya posee criterio formado.
La medida llegó empujada desde abajo, y ese es su rasgo político decisivo: en marzo de 2026 el Departamento de Educación de la ciudad había publicado un marco de semáforo que clasificaba los usos de la inteligencia artificial por nivel de riesgo y resolvía lo relativo a los docentes, dejando sin respuesta la pregunta que las familias venían formulando sobre el acceso de sus hijos; la reacción fue inmediata, con peticiones firmadas por miles de personas, colectivos de padres organizados y reuniones de juntas escolares desbordadas, hasta que la administración reversó su propia orientación 6 meses después. La concejala Jennifer Gutiérrez lo registró en el acto público al describir la nueva guía como resultado de la organización de padres y comunidades alrededor de la protección de los niños. El distrito de Los Ángeles restringió este año el acceso estudiantil a plataformas generativas mientras revisa sus salvaguardas, lo que sitúa a Nueva York dentro de una secuencia en curso.
La automatización de la enseñanza transfiere a la máquina la planeación, la evaluación y la retroalimentación, y abre un problema de autoridad pedagógica que compete a los gremios docentes y a las administraciones escolares. La automatización del aprendizaje trabaja un nivel más adentro, donde lo sustituido son las operaciones mediante las cuales el estudiante se apropia del conocimiento, esto es, recordar sin consultar, comparar fuentes que se contradicen, redactar un párrafo cuyo final todavía se ignora, formular una hipótesis, equivocarse y permanecer en la dificultad el tiempo suficiente para que produzca efecto. La automatización de la subjetividad empieza cuando la plataforma abandona la función de responder preguntas y se instala como interlocutor persistente que acompaña, persuade, aconseja e interviene en los hábitos, el vocabulario y las reinterpretaciones de quien conversa con ella; sobre ese umbral descansa la prohibición sin excepciones de los chatbots de compañía, la disposición más estricta de toda la política neoyorquina y la única que carece de piloto, permiso o grado de excepción.
Seis días después del anuncio, la OCDE publicó el primer volumen de los resultados de PISA 2025, levantados sobre más de 760.000 estudiantes de 15 años en 91 países y economías, y el instrumento resultó construido con esa misma gradación sin habérselo propuesto: en lugar de preguntar por el uso de chatbots en bloque, preguntó por tarea, y la respuesta se separó con nitidez según lo que el estudiante hubiera delegado. Quienes se abstuvieron de recurrir a la herramienta para resumir lecturas, adelantar búsquedas preliminares y redactar trabajos escritos obtuvieron los puntajes más altos en ciencias, con una distancia cercana a 20 puntos, alrededor de un año de escolaridad, que se ensancha hasta casi 30 puntos en el resumen de lecturas entre los usuarios diarios; el único propósito donde el uso semanal encabeza la tabla es el de pedir ayuda para aprender, que es justamente aquel en el que la operación sigue ejecutándose el estudiante. El 46% de los estudiantes de la OCDE consulta estos sistemas al menos una vez por semana, y quienes reciben en la escuela formación para evaluar la información que los modelos generan tienden a rendir algo por encima del promedio.
El propio organismo enmarca el hallazgo como asociación estadística, levantada sobre datos auto reportados y con la posibilidad abierta de una causalidad inversa, dado que el estudiante con dificultades recurre con más frecuencia a la herramienta; a esto se agrega que el descenso de la lectura arrancó en 2012 y el de matemáticas y ciencias en 2009, mucho antes de que existiera modelo generativo alguno, y que el promedio de ciencias se mantuvo estable entre 2022 y 2025, justo en el trienio de expansión de los chatbots. Lo que la medición registra con solidez pertenece a otro orden: las tareas que los estudiantes entregan a la máquina son aquellas cuya ejecución constituye la competencia que después se les evalúa. El cuadro general del ciclo aporta el contexto, con los promedios más bajos jamás observados por la OCDE en lectura y matemáticas, una caída de 28 puntos en lectura y de 22 en matemáticas entre 2015 y 2025, y 1 de cada 5 estudiantes de 15 años en desempeño bajo simultáneo en las tres áreas, frente al 16% de 2022.
Entre alfabetizar en inteligencia artificial y volver dependiente de ella hay una diferencia de orden que la política neoyorquina convirtió en regla administrativa. Todos los estudiantes de secundaria cursarán 2 módulos de 45 minutos sobre qué es y qué no es esta tecnología, sus sesgos, sus riesgos y sus implicaciones éticas y laborales, y un máximo de 50.000 de ellos, cerca del 5% de la matrícula, accederá a 5 pilotos limitados a 5 aulas por colegio y supervisados de manera directa por un docente entrenado: Quill para lectura atenta y uso de evidencia, con un tope de 15 minutos semanales; Edia para acompañamiento paso a paso en matemáticas, con 20 minutos; Brisk Teaching para práctica guiada sobre textos escogidos por el maestro; Playlab para examinar sesgos y razonamientos en las salidas del modelo, limitado a 2 trabajos por período; e Intel AI-Ready Schools para proyectos semestrales sobre problemas de la comunidad. El criterio declarado de selección de esos programas fue mantener al estudiante como el pensador principal del aula, y las excepciones a la prohibición cubren la tecnología asistiva para estudiantes con discapacidad, los aprendices multilingües y los programas de preparación laboral. La Unión Europea había avanzado por vía cercana al clasificar en el anexo III de su reglamento de 2024 los sistemas de inteligencia artificial destinados a la educación entre los de alto riesgo, con obligaciones de evaluación de conformidad, supervisión humana y registro.
Una encuesta divulgada el mismo 2 de septiembre por IBM, realizada por Morning Consult en julio de 2026 entre 2.048 adultos estadounidenses, de los cuales 1.019 eran profesionales de la educación y 1.029 padres de familia, con un margen de error de 3 puntos, mide el desajuste entre adopción y preparación: la herramienta se usa semanalmente en el aula según el 76% de los docentes de básica media y el 73% de los de secundaria, apenas 1 de cada 5 educadores declara haber recibido formación extensa, el 24% de los docentes y el 16% de los padres considera que el sistema educativo se está adaptando bien, y mientras el 77% de los padres quiere incidir en el uso de la tecnología en el salón de su hijo, solo el 20% entiende las orientaciones que la escuela le entrega. Los padres duplican con creces a los docentes entre quienes sostienen que esta tecnología todavía carece de lugar en la escuela, 28% frente a 12%, cifra que indica de dónde provino la presión que produjo la moratoria. Junto con la encuesta, IBM lanzó ese día una beca de formación para hasta 100 superintendentes y directivos escolares del área metropolitana de Nueva York, con lo cual el diagnóstico del vacío y la oferta del remedio salieron del mismo comunicado y apuntaron a la ciudad que acababa de cerrarle la puerta a 38 de sus productos.
Detrás de cada interfaz escolar operan centros de datos, microprocesadores, contratos de energía y modelos sostenidos por capital privado, de suerte que el aula, el lugar más local del mundo, está enganchada a una cadena de valor geoeconómica que excede al Estado que la financia: un distrito escoge una plataforma y la arquitectura del modelo, los datos con que fue entrenado y las actualizaciones que lo transforman de un trimestre a otro permanecen fuera de su alcance. Nueva York afirmó soberanía cognitiva desde la carencia de soberanía tecnológica, y la prohibición temporal constituye la palanca disponible para una jurisdicción que no posee un solo tramo de la pila que pretende regular; el acuerdo de Oakland exhibe ese mismo límite, porque regular la capa sin poseerla convierte al propietario en administrador delegado de una función pública, con auditor propio, sin plazo, sin reversión, sin tarifa y sin inspección estatal. La definición de qué significa aprender permanece por ahora fuera del inventario de activos de la industria.
Contra la medida se levantó una objeción distributiva que merece atención, y la formuló la propia industria: la presidenta de Tech:NYC, Julie Samuels, pidió ampliar el acceso de los estudiantes de secundaria más allá de una hora semanal y apoyó el argumento en un informe de CBRE según el cual la ciudad cuenta hoy con más empleos tecnológicos que la Bahía de San Francisco, de modo que la preparación para ese mercado aparece como el bien que la restricción estaría racionando entre los hogares que dependen de la escuela pública. La desigualdad que se está formando se mide en el acceso al tiempo de un adulto atento, a la conversación sostenida y a la corrección hecha por alguien que conoce al niño, servicios que se vuelven escasos y caros en la misma década en que la tutoría automática se abarata hasta la gratuidad. El senador estatal Robert Jackson fijó el otro extremo del debate al advertir sobre la distancia que separa la capacidad de una máquina para producir una respuesta de la capacidad de un niño para llegar a ella, y al ubicar en el esfuerzo de comprender el lugar donde se forma el intelecto. PISA 2025 desplaza además la discusión del terreno de la elección individual, puesto que más de 1 de cada 4 estudiantes reportó compañeros distraídos con dispositivos en la mayoría o en la totalidad de las clases de ciencias, y quienes estudian rodeados de compañeros distraídos rinden por debajo de sus pares y se involucran menos, de modo que el costo de la distracción lo paga el salón completo. Quedan en pie las dificultades de fiscalizar el cumplimiento en dispositivos personales y la presión adicional sobre maestros ya sobrecargados, razones por las cuales la disposición se adoptó con carácter temporal y revisable, con una coalición de estudiantes, docentes, padres, sindicatos, funcionarios y especialistas que evaluará el impacto y publicará recomendaciones para los años siguientes.
La lucha productiva, categoría con la que la pedagogía nombra el esfuerzo que antecede a la solución, describe con precisión aquello que la herramienta suprime cuando genera el esquema, redacta el borrador, corrige el estilo y reformula la conclusión: el proceso queda desprovisto de las operaciones que lo definen, y una respuesta correcta deja de informar quién ejecutó el trabajo que condujo hasta ella. La dificultad sostenida constituye el material con el que se construye la capacidad de sostenerla la próxima vez.
El libro blanco noruego Meld. St. 32 (2024-2025), presentado al Storting bajo el título Trygg oppvekst i et digitalt samfunn, advirtió que los sistemas conversacionales generan vínculos con apariencia de relación social y que esa semejanza comporta riesgos particulares durante la infancia y la adolescencia. La subjetividad se forma en el encuentro con alteridades que no fueron diseñadas para satisfacer las preferencias de quien las encuentra, de modo que discutir supone hallar resistencia y convivir supone tramitar deseos ajenos; una tecnología optimizada para maximizar la adaptación al usuario produce una experiencia de otra naturaleza, y restringir los acompañantes artificiales equivale a preservar el aula como el lugar donde se administran las condiciones sociales del carácter y de la convivencia democrática.
Fuera del circuito de la OCDE, la pregunta por quién define la medida del aprendizaje encontró ya una respuesta institucional. Kenia desmontó el examen único de fin de primaria dentro de su Educación Basada en Competencias, y hoy la evaluación escolar continua aporta el 60% del puntaje en los grados 4 a 6, con la prueba nacional en el 40% restante; la evaluación de grado 3 se administra en la propia escuela y queda excluida de toda clasificación y de toda ubicación. Cuando algunos colegios publicaron rankings tras la primera Kenya Junior School Education Assessment, aplicada en 2025 a 1.130.459 estudiantes, el Consejo Nacional de Exámenes salió a desmentirlos con el argumento de que esa evaluación carece de puntaje agregado porque el currículo por competencias se ocupa de cultivar el potencial individual. Un consejo nacional de exámenes que se niega en público a producir un número comparable constituye el reverso institucional del instrumento que acaba de medir a 91 países.
En la educación superior el problema cambia de escala, porque la universidad es el territorio donde la investigación ocurre en tiempo real y donde el conocimiento se produce mediante el ejercicio riguroso de la duda. Cuando un estudiante delega en un modelo generativo la formulación de la pregunta de investigación, el diseño del instrumento o la interpretación de los datos de campo, el informe final adquiere apariencia de solidez y la construcción del conocimiento pierde anclaje territorial y confrontación con la anomalía, que es el punto exacto donde una investigación empieza a valer. La Política Nacional de Inteligencia Artificial, aprobada el 14 de febrero de 2025 en el CONPES 4144 con 106 acciones y un horizonte a 2030, organiza sus 6 ejes estratégicos en ética y gobernanza, datos e infraestructura, investigación y desarrollo, desarrollo de capacidades y talento digital, mitigación de riesgos y uso y adopción, de manera que la educación queda alojada en el eje del talento; no se identifica en el documento un desarrollo equivalente sobre la autonomía epistémica de las instituciones de educación superior frente a las plataformas que van a usar.
Colombia aparece en los resultados de PISA 2025 con 399 puntos en lectura, 10 menos que en 2022 y 62 por debajo del promedio de la organización, 381 en matemáticas y 414 en ciencias, con el 71% de los estudiantes de 15 años sin alcanzar el nivel mínimo en matemáticas frente al 35% del conjunto de la OCDE, y una distancia de 93 puntos en ciencias entre el cuartil socioeconómico más alto y el más bajo; el 63% de esos jóvenes estudia en instituciones donde la falta de materiales educativos interfiere con el desarrollo de la clase. La discusión pública que siguió a la publicación se organizó en cuestión de horas alrededor de los vouchers, la evaluación docente por resultados y la responsabilidad del magisterio, sin que la hoja de ruta de inteligencia artificial trazada hacia 2030 apareciera en el debate, en un sistema donde 2 de cada 3 estudiantes trabajan sin el material que la clase requiere. La automatización llega a la periferia con una función propia, la de ofrecerse como sustituto de aquello que la escuela nunca recibió, y ahí la pregunta por qué debe hacer un niño por sí mismo se adelanta a la pregunta por lo que el país está en condiciones de darle.
Notas y Referencias:
1. People of the State of California et al. v. Meta Platforms, Inc., 4:23-cv-05448 (N.D. Cal.). Sentencia de consentimiento aprobada por la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, 26 de agosto de 2026.
2. Office of the Attorney General for the District of Columbia, "Attorney General Schwalb Announces That Meta Will Pay Up to $17.1 Billion for Exploiting Kids with Intentionally Addictive Social Media Platforms", 26 de agosto de 2026. Texto del acuerdo y demanda sin redacciones disponibles en el mismo comunicado. https://oag.dc.gov/release/attorney-general-schwalb-announces-meta-will-pay
3. Office of the Attorney General of California, anuncio del acuerdo con Meta Platforms, 26 de agosto de 2026.
4. State of New Mexico ex rel. Torrez v. Meta Platforms, Inc., D-101-CV-2023-02838, sentencia del juez Bryan Biedscheid, 6 de agosto de 2026.
5. City of New York, Office of the Mayor, "Mayor Mamdani and Chancellor Samuels Put Students First with Nation's Broadest Generative AI Moratorium in Schools", 2 de septiembre de 2026. https://www.nyc.gov/mayors-office/news/2026/09/mayor-mamdani-and-chancellor-samuels-put-students-first-with-nat
6. New York City Public Schools, orientación sobre uso de inteligencia artificial generativa y tiempo de pantalla, año escolar 2026-2027, 2 de septiembre de 2026.
7. New York City Department of Education, marco de orientación sobre inteligencia artificial, marzo de 2026.
8. OCDE (2026), PISA 2025 Results (Volume I): Future-Ready Students, OECD Publishing, París, 8 de septiembre de 2026, y comunicado de prensa correspondiente. https://www.oecd.org/en/about/news/press-releases/2026/09/pisa-2025-students-reading-and-mathematics-performance-declined-sharply-across-the-oecd.html
9. IBM y Morning Consult, AI Readiness in U.S. Schools, encuesta de julio de 2026 entre 2.048 adultos, publicada el 2 de septiembre de 2026. https://newsroom.ibm.com/2026-09-02-new-ibm-study-finds-ai-adoption-is-outpacing-k-12-readiness
10. Regjeringen, Meld. St. 32 (2024-2025), Trygg oppvekst i et digitalt samfunn, Storting, 2025.
11. Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, Reglamento (UE) 2024/1689, anexo III, sobre sistemas de alto riesgo en educación y formación profesional.
12. Kenya National Examinations Council, comunicado sobre los análisis de resultados de la Kenya Junior School Education Assessment, diciembre de 2025.
13. Departamento Nacional de Planeación, Documento CONPES 4144, Política Nacional de Inteligencia Artificial, República de Colombia, 14 de febrero de 2025. https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Conpes/Econ%C3%B3micos/4144.pdf
Nota Editorial
La investigación, la tesis y la redacción de esta columna corresponden al autor. Se empleó asistencia de inteligencia artificial para la verificación de fuentes primarias, el cotejo de cifras y la revisión gramatical y ortográfica del texto.
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