Foto: Los obsequios qué dieron las cajas de compensación Comfenalco y Comfatolima. cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en mayo 15, 2026
Miserables regalos: una bolsa, una chupeta y una flor para los Maestros en Ibagué
Una bolsa y una chupeta de Comfenalco. Una bolsa y una flor de Comfatolima. Ese fue, al parecer, el gran homenaje que algunos docentes recibieron en la celebración del Día del Maestro en Ibagué. No estamos hablando de un detalle humilde hecho con cariño, sino de una puesta en escena pobre, improvisada y tristemente reveladora del lugar que hoy parecen ocupar los maestros en la agenda de la Secretaría de Educación Municipal.
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Por: Oficina de prensa de la Secretaría de la Mujer del Tolima. cambioin.com
Porque el problema no es la bolsa. Tampoco la chupeta. Ni siquiera la flor. El problema es el mensaje. A los maestros, que sostienen todos los días la educación pública con paciencia, voz cansada y dignidad, se les terminó entregando lo que parece más un sobrante de mercadeo que un verdadero reconocimiento institucional.
Qué desastre de celebración. Qué falta de criterio. Qué manera tan mediocre de tratar a quienes forman generaciones enteras en salones muchas veces deteriorados, con cargas administrativas absurdas, con padres inconformes, con estudiantes en crisis y con un sistema que les exige resultados, pero les responde con migajas simbólicas.
El secretario de Educación Municipal de Ibagué, doctor Diego Fernando Guzmán García, debería explicarle a la ciudad quién organizó esta celebración, con qué presupuesto, bajo qué criterios, qué entidades participan y por qué el homenaje a los docentes terminó reducido a una bolsa promocional, una chupeta y una flor.
No se trata de pedir lujos. Se trata de pedir respeto. Un maestro no necesita alfombra roja, pero sí merece una celebración pensada con altura, con gratitud real y con mínima decencia institucional. Si no había presupuesto, se decía. Si hay aliados, se gestiona con dignidad. Si la intención era agradecer, había que hacerlo bien. Pero lo que se vio fue una celebración sin alma, sin grandeza y sin respeto por el valor social del docente.
Ibagué no puede seguir normalizando que a los maestros se les aplauda en los discursos y se les minimice en los hechos. Porque una administración que no sabe celebrar a sus educadores, difícilmente entiende lo que significa defender la educación.
Hoy la pregunta es sencilla: ¿eso era lo que merecían los maestros de Ibagué? ¿Una bolsa, una chupeta y una flor? Si esa fue la idea de reconocimiento, entonces más que una celebración fue una radiografía de la mediocridad administrativa.
Los docentes merecen una explicación pública. Y la ciudadanía también. Porque cuando se maltrata simbólicamente al maestro, se le baja el nivel moral a toda la ciudad.
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