Foto: José Baruth Tafur Gutiérrez, abogado, Columnista cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en enero 19, 2026
Por: Jose Baruth Tafur Gutierrez
Abogado-Especialista Univ. Externado Maestrante Comunicación Política Univ. Externado. Columnista invitado cambioin.com
Advertencia: los comentarios escritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete a este medio de comunicación digital.
Hay estrategias políticas que parecen eternas: generar dolor y llegar después a ofrecer consuelo. ¡ Ahora es el salvador! En Colombia esa lógica no solo está en los libros de teoría política, se siente en el bolsillo de millones cada vez que el ciudadano paga gasolina.
Desde octubre de 2022, cuando Gustavo Petro quien dirige el pacto histórico, llegó a la Casa de Nariño, el precio del galón de gasolina ha pasado de alrededor de $9.180 a más de $16.000 en muchas ciudades del país. Ese salto —casi un 75 % de incremento en tres años— no ha sido gratuito. ¡Significa más pobreza! ¡Llevar un plato de comida a la casa es más difícil! ya que producto del incremento, llenar un tanque ahora cuesta mucho más que antes, implicando más gasto familiar, más presión sobre el transporte y, por ende, más inflación para los productos esenciales que todos compramos.
Que conveniente resulta al Gobierno del pacto Histórico manifestar durante 3 años de su gobierno que la gasolina “es para los ricos”. 3 años en el que tocaba sacar productos de la canasta familiar para poder subsistir, Esa afirmación de que la gasolina “es para los ricos", lejos de ser una explicación económica, es una simplificación ideológica que ignora la realidad de la mayoría de colombianos. La gasolina no es un lujo controlado por una élite: es un insumo básico para la movilidad, la producción y la vida diaria. El campesino que lleva su cosecha al mercado, el mensajero que entrega pedidos, el trabajador informal que se moviliza en moto, todos pagan más, aunque el discurso trate de eximirse del impacto.
Y si la herida ya dolía, el Gobierno ahora intenta ofrecer la venta. nos generó la enfermedad y ahora llega con una inyección, Petro ha anunciado que el precio podría comenzar a bajar en los próximos meses, ¿casualidad en época electoral? Pero nunca es claro; es una promesa que queda en el terreno futuro, mientras la gasolina sigue alta producto de sus mismas decisiones.
Este patrón —lastimar con decisiones económicas difíciles y luego venir con explicaciones o esperanzas de alivio— puede interpretarse como una táctica para manejar la opinión pública. Se crea el dolor en forma de precios altos y luego se ofrece una narrativa que pretende suavizar el impacto. Sin embargo, cuando el “vendedor de vendas” es el mismo que causó la herida, la herida sigue siendo dolorosa, y la gente lo sabe.
Este es un llamado a no caer en la trampa del manejo de la agenda , a entender la manipulación hacia el ciudadano que quiere soluciones reales, no solo palabras que suenan bien en redes sociales.
Porque al final, la herida del bolsillo es palpable —y la venda no cura sola con discursos.
José Baruth Tafur Gutiérrez, Abogado Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña
Maestrante Comunicación Política
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