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En el Tolima existiría “la comunidad de la argolla” sexo por fortuna

Por: Editor en Jefe - Publicado en febrero 17, 2016

No se escapa

Foto: pareja del mismo sexo tomado internet. Cambioin.

 

 

 

Por: Editor En Jefe

En los últimos días Colombia ha sido bombardeada con noticias sobre la existencia de la posible red de prostitución al interior de la policía, de la cual harían parte oficiales y políticos muy poderosos de este país, la misma se denomina “La comunidad del anillo”. La información llegó a un punto tan alto, que este 16 de febrero, se presentó un vídeo de ocho minutos donde el ex senador y hasta el día anterior Viceministro del interior Carlos Ferro, tenía una conversación de carácter Homosexual con el capitán Ányelo Palacios Montero, principal testigo en el proceso que se adelanta para establecer si es cierto o no el tráfico de sexo al interior de las filas.

Varias voces se han conocido frente al tema, en un país que parece de doble moral, por un lado exigen derecho a la igualdad y que se acaben con las injusticias, que los poderosos no pisoteen a los débiles. Pero por otro lado, cuando se conocen hechos como los que han rodeado a “la comunidad del anillo” sale la sociedad a cuestionar al medio de comunicación, que puso el dedo en la llaga, o a las personas que se cansaron de ser abusados.

Antes de comenzar con nuestra nota, queremos decir que Cambio in, no tiene ningún tipo de animadversión con la comunidad LGTBI, lo que trataremos de mostrar es que en estas tierras también ha existido el canje de dineros o puestos públicos por favores sexuales u homosexuales, por eso lo hemos bautizado como “la comunidad de la argolla”.

Para evitar herir susceptibilidades no habrá nombres, pero sí relacionaremos hechos concretos que acontecieron en el Tolima.

La primera Historia la titularemos El comunicador y el jefe:

Existía un joven bien presentado físicamente, que estudio comunicación social para tratar de buscar un mejor futuro para su familia, la falta de dinero era el pan diario al interior de su hogar. Pero su pinta y agilidad de interactuar con los demás, hizo que uno de sus maestros se fijara en él y lo ayudará a trabajar en un medio radial influyente. Cuando ya estaba prestando sus servicios periodísticos, le gusto la política porqué veía en ella que no solo le daba poder sino que había mucho dinero de por medio. Fue entonces cuando ascendió rápidamente, pasando de ser el simple periodista, a pronunciar discursos en plaza pública. Del joven y tímido estudiante de comunicación no quedaba nada, fue entonces cuando llegó a integrar el equipo de trabajo de un político muy poderoso.

Dicen quienes estuvieron cerca a esta historia, que él recientemente desempacado comunicador, se convirtió en el centro de atención para su jefe, lo llevaba para todos lados, lo consultaba, le marcaba a su celular, pero había un problema, el muchacho tenía su compañera sentimental. Por eso el jefe determino enviar a la novia de su asesor a trabajar a un pueblo lejos para evitar que se vieran tanto.

Al lograr quitarle a la mujer del medio, el jefe comenzó hacerle regalos, camisas finas, zapatos de marca, celulares de última tecnología, carros, viajes comidas apetitosas en restaurantes costosos pero extraños para el paladar del joven. Luego de todos esos agasajos, llego la invitación donde el jefe le decía al muchacho que eso y mucho más podía ser de él, sí pasaban una noche intima juntos. Dicen que el fresco profesional se negó en dos oportunidades, pero luego comenzaron más regalos, fue entonces cuando vieron aquel pobre muchacho estudiante, que no tenía en ocasiones ni lo del bus. Tener hasta tres apartamentos alquilados al mismo tiempo, inclusive con dos autos en cada propiedad a su disposición, armaba parrandas vallenatas con artistas en vivo, no dejaba dormir a sus vecinos y por eso le pusieron varias quejas. También vieron como el joven viajaba a varios países con su jefe, los que estaban en su entorno decían que parecían pareja de novios, es más el muchacho abandono su novia de casi toda la vida, por siempre.

Se conoció que los regalos que al parecer salieron de dineros públicos, se cuantifican en propiedades en Bogotá, con compraventa de autos incluida, propiedades campestres en Melgar, Carmen de Apicala, una empresa de venta de materiales, restaurantes, discotecas, propiedades en Ibagué, entre otras. Es más los regalos solo se vieron cuando el jefe tenía el poder por qué luego parte de esa fortuna fue vendida para que el joven pudiera subsistir.

Cambio in seguirá contando historias reales que sucedieron en el Tolima donde con dineros públicos compran placeres homosexuales en la denominada “Comunidad de la argolla”

 

 

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