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Engañar a los liberales como estrategia: el legado del Jaramillismo.

Engañar a los liberales como estrategia: el legado del Jaramillismo.

Foto: José Baruth Tafur Gutiérrez, abogado, Columnista cambioin.com

Por: Editor en Jefe - Publicado en enero 29, 2026

Por: Jose Baruth Tafur Gutierrez

Abogado-Especialista Univ. Externado Maestrante Comunicación Politica Univ. Externado. Columnista invitado cambioin.com

 

Advertencia: los comentarios escritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete a este medio de comunicación digital.

 

En política no hay nada más peligroso que el elector con memoria corta. De eso se ha alimentado durante años el jaramillismo, una estructura que ha hecho de la mentira, la trampa y el cálculo frío su principal forma de hacer política. Como olvidar que el jefe de los escándalos rojos negaba el estar inhabilitado mirando a los ojos de los tolimenses, Hoy, el nombre de Mauricio Andrade fiel seguidor del Dr Mauricio Jaramillo vuelve a aparecer como pieza de ese engranaje que promete una cosa, actúa de otra y luego pretende salir ileso, como si nada hubiera pasado.

 

Tanta es la ambición de poder que no quieren ver nuevos liderazgos, Andrade mintiéndole al pueblo tolimense le habló con entusiasmo a los electores del Partido Liberal. Les vendió un proyecto, una aspiración seria, una supuesta lucha interna por dignificar al liberalismo. Pero la realidad fue otra: renunció, dejó el camino tirado y volvió a confirmar que su palabra vale lo mismo que muchas promesas hechas por el sector político jaramillista, es decir poco o nada. Quien hoy le miente al elector liberal, mañana lo hará sin sonrojarse frente a cualquier ciudadano.

 

Y no es un caso aislado ni una equivocación personal. Es un modus operandi. El ejemplo más descarado lo protagonizó el jefe de Andrade el Dr Mauricio Jaramillo, quien aun estando inhabilitado, engañó a su electorado, jugó con los vacíos, estiró la norma y utilizó el desconocimiento ciudadano para mantenerse vigente políticamente. No fue un error: fue una estrategia sucia, planeada y ejecutada con la tranquilidad de quien sabe que controla el partido y sus silencios.

Ese mismo libreto es el que hoy intenta lavarse la cara con discursos de victimización, como si las decisiones tomadas no fueran consecuencia directa de años de abusos internos, de imposiciones, de aplastar liderazgos y de usar al Partido Liberal como finca privada. Andrade no es una víctima del sistema: es cómplice del sistema, cómplice de su jefe.

 

El manejo del partido liberal a nombre de la familia Jaramillo da como resultado lógico los peores escándalos políticos del Tolima. Ahí está el robo de los Juegos Nacionales, una vergüenza histórica que ocurrió cuando el partido gobernaba y cuando el jaramillismo ya tenía poder, influencia y control. Miles de millones perdidos, escenarios inconclusos, investigaciones abiertas y una ciudadanía burlada. De eso no hablan. De eso no se hacen responsables.

 

Hoy quieren que el elector crea otra vez. Que confíe. Que “entienda” las renuncias, las jugadas estratégicas y las contradicciones. Pero la verdad es simple y evidentemente clara: quien engaña una vez, engaña siempre, y quien utiliza al partido y a su gente como fichas desechables no merece volver a pedir el voto.

 

Es el momento de sacar a las patadas al precursor de los escándalos de presunta corrupción, del partido liberal, es el momento de la rebeldía. No más Mauricio Jaramillo,  es hora de decir basta.

 

José Baruth Tafur Gutiérrez, Abogado Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña

Maestrante en Comunicación Política.

 

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