Foto: José Baruth Tafur Gutiérrez, abogado, Columnista cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en mayo 17, 2026
Por: Jose Baruth Tafur Gutierrez
Abogado-Especialista Univ. Externado Maestrante Comunicación Política Univ. Externado. Columnista invitado cambioin.com
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El proceso 8000 con el Pacto Histórico. Colombia tiene una memoria política corta, peligrosamente corta. A veces, pareciera que este país aprendió a convivir con los escándalos, a normalizar lo que antes producía vergüenza nacional. Pero existen escándalos que nunca se olvidarán. Uno de ellos tiene nombre propio: el Proceso 8000.
Para muchos jóvenes, esa historia puede sonar lejana. Para quienes la vivieron, fue uno de los capítulos más oscuros de la democracia colombiana. Fue el momento en que la nación entera vio cómo la Presidencia de la República en cabeza de Ernesto Samper, estuvo permeada por los supuestos bandidos, Su campaña presidencial de 1994 quedó rodeada por la investigación sobre el ingreso de dineros del cartel de Cali, pero esto es solo una hipótesis.
Varios de sus colaboradores cercanos terminaron condenados dentro del escándalo, mientras Samper sostuvo, durante años, que nunca conoció el origen de esos recursos. Aunque políticamente sobrevivió y el Congreso archivó su proceso, la sombra nunca abandonó su nombre.
Y ahora, tres décadas después, esa historia vuelve a respirar.
Porque el mismo Ernesto Samper, símbolo inevitable de una de las mayores crisis de credibilidad institucional, reaparece en el debate nacional anunciando públicamente su respaldo a Iván Cepeda Castro, figura cercana al proyecto del Pacto Histórico. El anuncio no pasó desapercibido; para unos, representa el regreso de fantasmas que Colombia nunca terminó de resolver.
Entonces surge una pregunta inevitable: ¿cómo pueden guardar silencio los mayores? ¡Hoy vemos repetirse la historia! Hoy vemos cómo sectores del Pacto Histórico, que se rasgan las vestiduras hablando de cambio, aceptan con naturalidad una alianza con quien estuvo en el centro de uno de los mayores escándalos políticos del país.
Y, ante esto, la pregunta vuelve a golpear con fuerza: ¿cómo se puede hablar de cambio cuando algunas de las sombras del pasado vuelven a sentarse en la misma mesa?
No se trata únicamente de nombres. Se trata de la muestra de cinismo e hipocresía , Porque en política, los respaldos nunca son neutrales. Los apoyos de carteles también cuentan historias. También envían mensajes. Y cuando un capítulo como el Proceso 8000 vuelve a aparecer en el retrovisor, la pregunta ya no es quién apoya a quién.
José Baruth Tafur Gutiérrez, Abogado Especialista en Marketing Político y Estrategias de Campaña
Maestrante Comunicación Política
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