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La Piel Vinotinto y Oro: Un legado Forjado en Pasión y Resistencia.

La Piel Vinotinto y Oro: Un legado Forjado en Pasión y Resistencia.

Foto: Michael Steven Mejía Ospina, experto en Gestión comercial y de negocios de la UNAD, y Defensor de derechos humanos. Columnista invitado cambioin.com

Por: Editor en Jefe - Publicado en abril 26, 2026

Por: Michael Steven Mejía Ospina, experto en Gestión comercial y de negocios de la UNAD, Defensor de Derechos Humanos, representante de las personas con discapacidad, personas vulnerables y de todos los colombianos. Columnista invitado cambioin.com

 

Advertencia: los comentarios escritos a continuación son responsabilidad única y exclusiva de su autor, y en nada compromete a este medio de comunicación digital.

 

En el corazón del departamento del Tolima, donde el sol abraza la tierra y la melodía del folclor acompaña el latido diario, existe una pasión que trasciende generaciones: el Club Deportes Tolima. Más que un equipo de fútbol, es el reflejo de un pueblo que no se rinde, un lienzo donde se han pintado gestas gloriosas y cicatrices que hoy son medallas de honor.

 

Desde sus albores, la historia del "Vinotinto y Oro" ha sido un camino de resiliencia. ¿Sabían que nuestros primeros colores, ese mítico primer uniforme, proviene de un gesto de hermandad con el Racing Club de Argentina? Una anécdota que nos conecta con la grandeza de un gigante sudamericano y que marcó el inicio de una leyenda propia.

 

Los años han tejido una epopeya cargada de emociones, jalonada por épocas de anhelos y celebraciones. Tras su fundación en 1954, el club vivió 49 años sin conocer la máxima gloria en la Primera División, hasta que en 2003 (Clausura), bajo la dirección de Luis Augusto "Chiqui" García, el tan anhelado primer título se materializó. Después de esa primera estrella, la senda de triunfos continuó, sumando campeonatos en 2018 (Apertura) y 2021 (Apertura). Hemos sido testigos de la alegría desbordante de nuestros campeonatos, esas estrellas bordadas con sudor y sacrificio que adornan nuestro escudo. Cada título no es solo un trofeo; es el grito ahogado de años de espera, la recompensa a la fidelidad inquebrantable de una hinchada que jamás abandonó.

 

Y junto a ellos, los subcampeonatos, esas medallas de plata que, lejos de ser derrotas, son el testimonio de la lucha incansable, la prueba de que siempre estuvimos allí, a un paso de la gloria. Recordamos con especial significado los subcampeonatos de 1957, 1981, 1982, 2006 (Clausura), 2010 (Clausura) y 2016 (Clausura), hitos que marcaron el camino hacia las estrellas.

 

Pero la historia del Deportes Tolima también tiene capítulos que nos recuerdan la fragilidad de la vida y la fuerza de la comunidad. ¿Cómo olvidar aquel trágico acontecimiento en la tribuna del Manuel Murillo Toro? Aunque la fecha exacta y el número de víctimas de una "caída de tribuna" específica en el Murillo Toro no se encuentran en los registros históricos más comunes de tragedias en estadios (como el de la puerta 12 en Argentina o el del Estadio Nacional de Perú), es fundamental reconocer y recordar cualquier incidente que haya afectado a nuestra afición. Cada suceso es una lección de seguridad y un recordatorio de la unión Pijao, donde la tragedia se convierte en un símbolo de fortaleza y resiliencia de nuestra gente.

 

El Manuel Murillo Toro, nuestro "Coloso de la 37", no es solo un estadio; es un santuario. A lo largo de su historia, ha portado varios nombres que reflejan momentos y homenajes. Inicialmente llamado Rojas Pinilla, en honor al presidente de la época, luego fue conocido como Libertad o 10 de Mayo tras la caída de este mandatario. Posteriormente, se le denominó Serrano de Ávila en agradecimiento al donante del terreno, y por un tiempo llevó el nombre de San Bonifacio en homenaje a la ciudad, antes de adoptar su nombre actual en honor al ilustre tolimense Manuel Murillo Toro, dos veces presidente de Colombia.

 

Nuestra ambición ha trascendido fronteras, y la participación en la Copa Libertadores es un claro ejemplo. La gesta más recordada fue en 1982, cuando el equipo alcanzó las semifinales del certamen continental, dejando una huella imborrable en la historia del fútbol colombiano.

 

Detrás de cada éxito y cada lucha, han existido figuras inmortales. Entre los jugadores leyenda, podemos destacar a Francisco Maturana, Óscar Héctor Quintabani, Osvaldo Redondo, Arnoldo Iguarán, Óscar López y Janio Cabezas, quienes en la década de los 80 sentaron las bases de la grandeza. Más recientemente, nombres como Marco Pérez y Danovis Banguero han escrito sus propias páginas de gloria. En el banquillo, técnicos que hicieron historia como Luis Augusto "Chiqui" García, artífice de la primera estrella, y Alberto Gamero, quien llevó al equipo a la Copa Colombia en 2014 y a la liga en 2018, son recordados por su visión y liderazgo.

 

Y la columna vertebral de la institución ha contado con presidentes que hicieron historia. Manuel Rubio Chávez fue fundamental en la fundación del club. Sin embargo, la figura de Gabriel Camargo Salamanca es ineludible. Desde su llegada en 1979 y, especialmente, tras su retorno en 1993, se convirtió en el máximo accionista y la fuerza impulsora detrás de la mayoría de los éxitos del Deportes Tolima, consolidando al equipo como un protagonista constante del fútbol colombiano.

 

Hoy, la piel vinotinto y oro sigue ondeando con orgullo. Cada partido, cada jugada, es un nuevo renglón que se escribe en esta vasta y apasionante historia. El Deportes Tolima no es solo un equipo; es un sentimiento, una bandera que une a una región y que seguirá forjando leyendas por venir.

 

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