Foto: Jhon Jairo Méndez Arteaga Rector de la Universidad del Tolima. Cambioin.com
Por: Editor en Jefe - Publicado en octubre 11, 2026
¿Y qué comen los Estudiantes, Rector? Denuncian dos meses sin recibir sus pagos en la Universidad del Tolima.
Monitores académicos, estudiantes que realizan ayudantías y quienes apoyan labores administrativas denuncian retrasos en sus pagos. Cuestionan las explicaciones sobre las planillas y advierten que el movimiento estudiantil prepara una toma de la entrada de la universidad y un paro indefinido si no existen soluciones y garantías.
En la Universidad del Tolima parece que para algunos trámites administrativos el tiempo corre a una velocidad distinta.
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Por: Redacción Especial, Opinión y denuncia. cambioin.com
Los estudiantes cumplen sus horarios, atienden responsabilidades, apoyan a los profesores, colaboran con las dependencias y contribuyen al funcionamiento cotidiano de la institución. Pero, según las denuncias que llegan desde la comunidad universitaria, cuando se trata de reconocer económicamente ese trabajo, las respuestas se convierten en una larga espera.
La inconformidad involucra a monitores académicos, estudiantes que realizan ayudantías y jóvenes vinculados a actividades de apoyo administrativo. De acuerdo con los señalamientos recibidos, algunos acumularían cerca de dos meses sin recibir los pagos correspondientes a sus actividades.
Dos meses pueden parecer poca cosa para quien tiene un salario fijo y una cuenta bancaria que le permite llegar tranquilamente a fin de mes. Para un estudiante que depende de esos recursos para alimentarse, movilizarse hasta la universidad, pagar una habitación o comprar materiales académicos, sesenta días pueden representar una verdadera crisis.
Y aquí surge una pregunta que la administración universitaria debería responder sin rodeos: ¿de qué viven los estudiantes mientras esperan que la Universidad del Tolima les pague?
La explicación de las planillas, bajo cuestionamiento
Según los estudiantes que manifiestan estar afectados, una de las explicaciones que habrían recibido para justificar los retrasos es que las planillas necesarias para tramitar los pagos no han sido entregadas oportunamente.
Los jóvenes rechazan esa versión y sostienen que la documentación requerida sí ha sido presentada. La discrepancia exige una revisión documental que permita establecer qué planillas fueron radicadas, en qué fechas, cuáles fueron devueltas y en qué dependencia se encuentran pendientes los trámites.
Porque si las planillas fueron entregadas y el dinero no aparece, alguien tiene que explicar dónde se encuentra detenido el procedimiento. Y si faltan documentos, la universidad debe identificar cuáles, a quiénes corresponden y cuándo informó las novedades.
No basta con trasladar de una oficina a otra a estudiantes que esperan una respuesta. Tampoco resulta aceptable que la incertidumbre se prolongue sin una explicación verificable.
La universidad tiene sistemas administrativos, responsables de supervisión y dependencias encargadas de los reconocimientos económicos. Corresponde a esas instancias establecer lo sucedido y ofrecer soluciones concretas.
El hambre no espera una planilla
Detrás de cada monitoría hay una realidad que merece ser escuchada.
Hay estudiantes que combinan sus clases con jornadas de apoyo académico. Otros destinan parte de su tiempo a colaborar en oficinas, laboratorios o actividades universitarias. Para algunos, el reconocimiento económico representa una ayuda complementaria. Para otros, puede significar la posibilidad de continuar estudiando.
El impacto de un retraso no se limita al bolsillo. Puede afectar la alimentación, el transporte, el descanso, la estabilidad emocional y el rendimiento académico.
Por eso resulta especialmente delicado que, según los denunciantes, la incertidumbre se haya prolongado durante dos meses.
La universidad que forma profesionales también tiene la obligación de tratar con dignidad a los estudiantes que contribuyen a su funcionamiento.
No se puede hablar de permanencia estudiantil mientras se desconoce la importancia de los recursos que permiten a muchos jóvenes sostener su vida universitaria.
Los testimonios que deben escuchar las directivas
Para esta denuncia es fundamental conocer directamente las experiencias de los afectados. CambioIn debe documentar, entre otros, el caso de un monitor académico que tenga pagos pendientes, el de un estudiante que desempeñe funciones de apoyo administrativo y el de alguien que realice ayudantías.
Sus relatos permitirán establecer qué actividades desarrollaron, cuánto tiempo llevan esperando, cuáles son los valores adeudados y qué respuestas recibieron.
[Incorporar aquí el testimonio de un estudiante que realice ayudantías o apoyo administrativo, indicando las consecuencias concretas del retraso y la respuesta de la dependencia responsable.
Es importante que esas voces se escuchen sin exponer innecesariamente a los estudiantes a posibles represalias académicas o administrativas.
Rector Jonh Jairo Méndez: la comunidad universitaria espera respuestas.
El actual rector, Jonh Jairo Méndez Arteaga, fue designado por el Consejo Superior Universitario para el periodo 2026-2030. Ahora corresponde a su administración explicar qué está sucediendo con los pagos denunciados.
No se trata de atribuirle personalmente una conducta que todavía no ha sido investigada. Se trata de exigir respuestas a quien encabeza la administración de una universidad pública.
¿Cuántos monitores académicos tienen reconocimientos económicos pendientes? ¿Cuánto dinero se les debe? ¿Desde cuándo? ¿Cuántas planillas fueron recibidas? ¿Qué dependencias tienen trámites represados? ¿Existe disponibilidad presupuestal para cumplir los compromisos? ¿Cuándo se realizarán los desembolsos? Son preguntas elementales. Y ninguna debería necesitar semanas de reuniones para obtener respuesta.
La rectoría también debe explicar qué medidas se están tomando para evitar que estas situaciones se repitan y qué canales tienen los estudiantes para reclamar sin temor a consecuencias negativas.
La permanencia universitaria no se garantiza solamente con discursos sobre inclusión y bienestar. También exige que los compromisos económicos adquiridos se cumplan en las condiciones establecidas.
Anuncian toma de la entrada y paro indefinido.
La inconformidad podría pasar de las reclamaciones individuales a una protesta colectiva.
De acuerdo con la información suministrada sobre la situación, sectores del movimiento estudiantil anuncian la posibilidad de tomarse la entrada de la Universidad del Tolima y promover un paro indefinido hasta obtener respuestas, garantías y condiciones dignas.
El alcance de esta convocatoria, sus voceros y las decisiones adoptadas por las organizaciones estudiantiles deberán confirmarse directamente con quienes la promueven.
La protesta pacífica es un derecho constitucional. Su ejercicio debe respetar los derechos de los demás integrantes de la comunidad universitaria y permitir la atención de situaciones de emergencia.
Pero antes de que la controversia llegue a ese punto, la administración tiene la oportunidad de convocar una mesa de diálogo, presentar un informe de pagos pendientes y acordar un cronograma verificable de desembolsos.
La comunidad no está pidiendo un favor. Está reclamando explicaciones sobre recursos que, según los afectados, corresponden a actividades ya desarrolladas.
Una universidad pública debe responder por sus estudiantes
El Estatuto Estudiantil de la Universidad del Tolima contempla las monitorias académicas como un incentivo para estudiantes de buen rendimiento y establece que implican actividades semanales de apoyo a la docencia, asesoría a estudiantes y colaboración en proyectos de investigación.
Por tanto, no estamos hablando de una actividad ajena a la vida universitaria. Las monitorias forman parte de los mecanismos institucionales de formación y participación académica.
La controversia merece una respuesta pública, sustentada en documentos y acompañada de fechas concretas. También merece que se determine si los retrasos afectan únicamente a algunos estudiantes o si existe una situación administrativa más amplia.
CambioIn deja abiertas sus páginas para que la rectoría, las dependencias responsables y los representantes estudiantiles presenten sus versiones y los soportes correspondientes.
Mientras tanto, la pregunta permanece:
¿Cuánto más deben esperar los estudiantes que aseguran haber cumplido con sus responsabilidades y todavía no reciben su dinero? - Mientras que altos funcionarios reciben sus salarios exorbitantes a PUNTUALES.
Porque las planillas pueden revisarse, los procedimientos pueden corregirse y las oficinas pueden reunirse. Lo que no puede ponerse en espera indefinida es la alimentación, el transporte y la tranquilidad de quienes estudian y trabajan para salir adelante.
Los estudiantes no pagan el almuerzo con excusas administrativas.
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